La madre de Jaimito le dio dinero y le mandó a comprar salchichas a la carnicería. Cuando llegó, le dijo al carnicero:
- Oiga, ¿le quedan salchichas?
- No, lo siento, se me han acabado.
Entonces Jaimito le pide unas tijeras. Cuando llega a casa y llega la hоrа de cenar dice su madre:
- Mmmm! Estas salchichas estan buenísimas. Te tendré que mandar a buscarlas más a menudo.
A lo que dice Jaimito:
-¡ Pues tendrás que esperar a que me crezca!