- Doctor, ¿usted curó de viruela al hijo de la marquesa? - Sí. -¿ Y le pagó bien? - Espléndidamente. Pero, ¿a qué viene tanta pregunta? - Pues venía a cobrar mi parte, porque fue mi hijo el que le contagió.
- Doctor, ¿usted curó de viruela al hijo de la marquesa?
- Sí.
-¿ Y le pagó bien?
- Espléndidamente. Pero, ¿a qué viene tanta pregunta?
- Pues venía a cobrar mi parte, porque fue mi hijo el que le contagió.