El cliente, el tipico macho iberico, haciendose el gracioso delante de sus amigos le pregunta a la azafata :
Señotita por el precio que he pagado por el billete ¿ puedo tocarle el сulо ?
La azafata muy digna y sin inmutarse mira hoja por hoja el billete y cuando termina le contesta al insolente cliente :
Pues no , pero por este precio tiene derecho a que le de por el сulо el comandante.