- Señor, llevo unos días dándole vueltas y le tengo que confesar que estoy enamorado de su hija, no es por su dinero, se lo juro! - Está bien, ¿de cual de las tres? - De la que usted quiera!
- Señor, llevo unos días dándole vueltas y le tengo que confesar que estoy enamorado de su hija, no es por su dinero, se lo juro!
- Está bien, ¿de cual de las tres?
- De la que usted quiera!