El futuro suegro al prometido de su hija. - ¿Así que quiere casarse соn Laurita, pero antes dígame, de cuánto dinero dispone? - De 30 mil pesos, señor. - ¡Ah!, no está mal si los sumamos a los 30 mil que tiene mi hija. El pretendiente interrumpe: - Perdón señor, pero esos ya están incluídos.
El futuro suegro al prometido de su hija.
- ¿Así que quiere casarse соn Laurita, pero antes dígame, de cuánto dinero dispone?
- De 30 mil pesos, señor.
- ¡Ah!, no está mal si los sumamos a los 30 mil que tiene mi hija.
El pretendiente interrumpe:
- Perdón señor, pero esos ya están incluídos.