En clase de mates, la maestra pregunta:
- A ver, Martita, ¿cuánto son dos más dos?
- Cuatro, maestra.
- Muy bien, Martita. A ver... Pepito, contesta rápido, ¿cuánto son tres más tres?
-¡ Cinco!
- Mal, Pepito, tres más tres son ¡SEIS!
A lo que replica Pepito:
- Maestra, usted pidió rapidez, no precisión.