En la noche de bodas ella confiesa: - Tengo que decirte que mi dentadura es postiza, que tengo un ojo de cristal y una mano artificial. - ¿Entonces es que no tienes nada tuyo? Ella contesta: - Sí, un hijo, pero no me atrevía a decírtelo.
En la noche de bodas ella confiesa:
- Tengo que decirte que mi dentadura es postiza, que tengo un ojo de cristal y una mano artificial.
- ¿Entonces es que no tienes nada tuyo? Ella contesta:
- Sí, un hijo, pero no me atrevía a decírtelo.