Había una vez un atlante que va a una tienda, y pregunta: ¿ Cuánto cuesta ese televisor? 200 pesos, ¿es usted atlante?, pregunta el vendedor. A lo que el atlante dice: ¿ Por qué? Por nada, responde el vendedor. Va al día siguiente y le vuelve a preguntar: Señor, señor, ¿cuánto era que costaba ese televisor? 200 pesos. Nuevamente el vendedor le pregunta: ¿ Es usted atlante? ¿ Por qué lo dice? No, por nada. Al día siguiente vuelve a ir donde el mismo vendedor y pregunta lo mismo. Esta vez el vendedor no estaba соn el mejor de su genio por lo que le dice: Señor, ¿es usted atlante? ¿ Por qué?, vuelve a preguntar el atlante. ¡ Porque eso no es un televisor, es un microondas!
Había una vez un atlante que va a una tienda, y pregunta:
¿ Cuánto cuesta ese televisor?
200 pesos, ¿es usted atlante?, pregunta el vendedor.
A lo que el atlante dice:
¿ Por qué?
Por nada, responde el vendedor.
Va al día siguiente y le vuelve a preguntar:
Señor, señor, ¿cuánto era que costaba ese televisor?
200 pesos.
Nuevamente el vendedor le pregunta:
¿ Es usted atlante?
¿ Por qué lo dice?
No, por nada.
Al día siguiente vuelve a ir donde el mismo vendedor y pregunta lo mismo. Esta vez el vendedor no estaba соn el mejor de su genio por lo que le dice:
Señor, ¿es usted atlante?
¿ Por qué?, vuelve a preguntar el atlante.
¡ Porque eso no es un televisor, es un microondas!