Empieza el curso y en la primera clase de sexología humana el profesor pregunta:
- Y vamos a ver, ¿cuántas posturas diferentes creeis vosotros que hay para un coito?
Al fondo de la clase una rubia se levanta y grita:
- ¡Ciento treinta y dos!
- Por favor, señorita, levante la mano antes de contestar. A ver, el de rojo, ¿qué opina usted?
- Pues no se... yo conozco cuatro y no sé me ocurren más...
- A ver, ¿alguna otra opinión?
De nuevo la rubia en el fondo de la clase grita:
- ¡Ciento treinta y dos! ¡Ciento treinta y dos!
El profesor la ignora y le da la palabra a una chica en la primera fila:
- Pues yo creo que solo hay una, porque de acuerdo соn la Iglesia católica la única forma posible es que la mujer se tienda boca arriba y que el hombre se ponga encima de ella boca abajo...
Entonces la rubia del fondo se vuelve a levantar y grita:
- ¡Ciento treinta y tres! ¡Ciento treinta y tres!
En cierta ocasión una familia inglesa pasaba sus vacaciones en Escocia, y en uno de sus muchos paseos observaron una pequeña casita de campo que de inmediato les pareció adecuada para su próxima temporada. Indagaron quién era el dueño de ella, y resultó ser un pastor de la Iglesia Anglicana, al que se dirigieron para pedirle que les mostrara la finca. El propietario amablemente así lo hizo; y tanto por su comodidad, como por su situación, la casa fue del agrado de la familia, que quedó comprometida para alquilarla en sus próximas vacaciónes.
Ya de regreso en Inglaterra, repasaron debidamente los detalles de cada habitación, y recordó la esposa que no había visto el W. C. Dado lo prácticos que son los ingleses, decidieron escribir al propietario preguntándole por la ubicación de tan indispensable servicio, lo que hizo en los siguientes términos:
- Estimado Pastor: soy miembro de la familia que hace unos días visitó su quinta соn deseos de arrendarla para nuestras próximas vacaciones y omitimos enterarnos de un detalle. Quiero suplicarle nos indique dónde queda el W. C.
Finalizó la carta como es de rigor, y la despachó al Reverendo quien, al recibirla, desconoció la abreviatura W. C. y creyó que se trataba de la capilla de la religión anglicana llamada WALL CHAPEL y contestó:
- Estimada Sra.: tengo el agrado de informarle que el lugar al que Ud. se refiere se encuentra a 12 Km. de casa, lo que es algo molesto, sobretodo si se tiene la costumbre de ir соn frecuencia. Algunas personas llevan comida y permanecen allí todo el día. Algunos vienen a pie y otros en tranvía, por lo que siempre llegan en el instante preciso. Hay lugar para 400 personas cómodamente sentadas y 100 de pie. Los asientos están forrados en terciopelo rojo, y hay aire acondicionado para evitar los efectos de las aglomeraciones. Se recomienda llegar temprano para conseguir lugar. Mdi mujer, por no hacerlo así, hace algunos años tuvo que soportar el acto de pie, y desde entonces no ha ido más a estos servicios.
Los niños se sientan juntos y cantan todos a coro. A la entrada se le da un papel. Las personas que no alcanzan a la repartición del papel, pueden utilizar el papel del compañero de asiento; pero al salir debe devolverlo para seguir utilizándolo el resto de la temporada. Todo lo que dejan depositado los que allí acuden, se destina para dar de comer a los pobres huérfanos del lugar. Además hay fotógrafos especiales que toman fotografías a la gente en distintos poses, y luego estas son publicadas en los diarios de esta ciudad, en la sección "sociales", sirviendo a la propaganda de este saludable y santo sitio.
Una monja va al médico соn un ataque de hipo que ya le dura un mes.
- Doctor, tengo un ataque de hipo desde hace un mes que no me deja vivir. No duermo, no como, ya me duele el cuerpo de tanto movimiento compulsivo involuntario.
- Tiéndase en la camilla, hermana, que la voy a examinar - dice el médico.
- La examina y le dice:
- Hermana, está usted embarazada. La monja se levanta y sale corriendo de la consulta соn cara de pánico. Una hоrа después el médico recibe una llamada de la madre superiora del convento:
- Pero Doctor, ¿qué le ha dicho a la hermana María?.
- Verá madre superiora, como tenía un fuerte ataque de hipo, le di un susto para que se le quitara y supongo que ya se le habrá quitado, ¿no?.
- Sí, a la hermana María se le ha quitado el hipo, pero el cura se ha tirado del campanario.