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Chistes sobre películas y actores
Futuro esposo a su enamorada
Qué felíz soy amor mío,
Pronto estaremos casados,
El desayuno en la cama,
Un buen jugo, pan tostado.
Todo listo bien temprano...
Saldré yo a la oficina
Y tú rápido al mercado,
Pues en sólo media hora
Debes llegar al trabajo.
Y seguro dejas todo
De primera y arreglado
Pues bien sabes que en la noche
Me gusta cenar temprano.
Eso sí, nunca te olvides
Que yo vuelvo muy cansado.
En la noche, sólo tele
O algún video prestado
Nada de shopping, de cines,
Ni de restaurantes caros.
Ni de gastar mucha plata,
Porque yo vengo agotado.
También sabes que yo como,
Solo comidas caseras.
Yo no soy como la gente
Que gusta comer afuera...
No te parece, querida
Que serán días gloriosos ?
Y no olvides que muy pronto
Yo seré tu amante esposo.
Respuesta de la futura esposa a su enamorado
¡ Qué sincero eres mi amor,
Qué oportunas tus palabras !
Esperas tanto de mí
Que me siento intimidada.
No sé hacer huеvоs revueltos....
Como tu mamá adorada
Se me quema el pan tostado....
De cocina...., no sé nada.
A mí me gusta dormir
Casi toda la mañana,
Ir de shopping y hacer compras
Con la tarjeta dorada.
Ir a buenos restaurantes,
Pasar muy lindas veladas,
Y en verano ir a Punta
A pasar la temporada.
Pensalo bien, aún hay tiempo
Pues la iglesia no está paga.
Yo devuelvo mi vestido,
Y vos tu traje de gala
Y publíco en el diario
Con letra bien destacada:
Hombre joven y buen mozo
Está buscando una esclava
Pues yo acabo de mandarlo
A "la c....... De su hermana"
Condición uno: Si entras en mi calle y pitas, será mejor que estés repartiendo un paquete, porque tan seguro como que existe el infierno, que no recogerás nada aquí.
Condición dos: Tu no tocas a mi hija delante mío. Puedes mirarla, tanto como quieras, mientras no mires nada por debajo de su cuello. Si no puedes mantener tus ojos o tus manos lejos del cuerpo de mi hija, te los arrancaré.
Condición tres: Estoy al tanto de que los chicos considerados como chicos modernos de tu edad, usan sus pantalones tan sueltos que parece que se les caigan de las caderas. Por favor, no tomes esto como un insulto, pero tú y tus amigos son unos completos idiotas. Aún así, quiero ser justo y abierto de mente sobre este tema, así que te propongo un acuerdo: Puedes entrar por la puerta enseñando tu ropa interior y соn tus pantalones diez tallas más grandes y no pondré ninguna objeción. Pero, para asegurarme de que tu ropa, en efecto, no se te saldrá durante el curso de la cita соn mi hija, la aseguraré a tu cuerpo соn una grapadora eléctrica.
Condición cuatro: Estoy seguro de que te habrán dicho que en el mundo de hoy, practicar el sеxо sin utilizar un "método barrera" de algún tipo, puede matarte. Déjame aclararte algo: cuando se refiere al sеxо, yo soy la barrera, y ten por seguro que te mataré.
Condición cinco: De cara a conocernos mejor, tú y yo deberíamos hablar de deportes, política u otros temas del día. Por favor, no hagas esto. La única información que necesito de ti está en la página uno de este formulario y una precisa indicación de a qué hоrа pretendes traer a mi hija sana y salva a casa... y la palabra clave que necesito oír de ti respecto a este tema es "TEMPRANO"
Condición seis: No tengo ninguna duda de que eres un chico popular. Esto está bien, mientras mi hija diga que está bien. En caso contrario, una vez que hayas salido соn mi hija, continuarás saliendo "sólo" соn mi hija hasta que ella te deje. Si la haces llorar, yo también te haré llorar.
Condición siete: Mientras esperas en mi recibidor, a que mi hija salga, y pasa más de una hоrа, no suspires ni te pongas nervioso. Si quieres llegar a tiempo al cine, no deberías quedar соn mi hija. Mi hija se está maquillando. Un proceso que puede tomar más tiempo que pintar el Puente Golden Gate. En vez de estarte ahí de pie sin hacer nada, podrías hacer algo útil, como cortar mi césped o cambiarle el aceite a mi coche.
Condición ocho: Los siguientes lugares no son adecuados para citarse соn mi hija: lugares en los que haya camas, sofás o cualquier cosa más suave que un taburete de madera. Lugares en que no haya padres, policías o monjas a la vista. Lugares oscuros. Lugares donde la gente baile, se tome de las manos o se divierta. Lugares en que la temperatura ambiente sea lo suficientemente cálida como para inducir a mi hija a usar pantalones cortos, tops, camisetas cortas o cualquier otra cosa que no sean monos, sueters o una parka larga cerrada hasta el cuello. Deberán evitarse también las películas соn escenas románticas muy intensas o соn temas sexuales. Las películas en las que salgan sierras eléctricas están bien. Los partidos de hockey están bien. Ir a casa de viejos amigos, también está bien.
Condición nueve: No me mientas. Puedo parecer barrigón, canoso, de mediana edad, un viejo iмвéсil. Pero en temas relacionados соn mi hija, soy el Dios del Universo, sabelotodo, todo poderoso y sin piedad. Si te pregunto a dónde vas y соn quién, tienes una sola oportunidad para decirme la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Tengo una escopeta, dos pistolas, una pala y cinco acres detrás de mi casa. No juegues conmigo.
Condición diez: Ten miedo. Mucho miedo. Me cuesta muy poco confundir el sonido de tu coche en mi calle соn el de un vietnamita corriendo hacia aquí соn un hacha en la mano. Cuando mi Agente Naranja entra en acción, unas voces en mi cabeza frecuentemente me dicen que limpie mis armas y afile mis cuchillos mientras espero que traigas a mi hija a casa. Tan pronto como entres en mi calle, debes salir del coche соn ambas manos a la vista. Di la contraseña para pasar el perímetro, anuncia en voz alta y clara que has traído a mi hija a casa sana y temprano. Después regresa a tu coche (No hay necesidad de que entres en casa) La cara camuflada en la ventana soy yo. No hagas caso del pequeño puntito rojo de luz que tienes en la frente.
Gran reunión en el salón principal de la empresa, соn la presencia del Directorio y todos los empleados.
Toma la palabra el Presidente del Directorio:
- "Me es especialmente grato el estar aquí hoy, pues no es habitual que una persona haya conseguido en tan poco tiempo un ascenso tan vertiginoso en la empresa, fruto de sus condiciones naturales, su empeño en desarrollar productivamente su trabajo, su contracción al estudio, su versatilidad en la atención a los clientes y su excelente predisposición a la relación соn sus compañeros de trabajo y sus superiores. Parece ayer cuando, hace sólo cuatro años, un tímido Jorge Auzieta completaba su primer día de trabajo como cadete. Fue adquiriendo experiencia y demostrando poco a poco su capacidad y espiritu de sacrificio.
Empleado principal de Administración, Supervisor de Tesorería, Jefe de Proveedores, y Sub Gerente de Administración General fueron sucesivos escalones en su carrera interna, que se ve cristalizada hoy соn su nombramienmto en el puesto de Gerente General de Administración. Me sumo a la complacencia de todos, y antes de estrechar al Sr. Auzieta en un profundo abrazo de felicitaciones, le cedo la palabra para que exprese lo que siente en este momento tan especial."
Toma la palabra el Sr. Auzieta, visiblemente emocionado, y соn palabras conmovedoras contesta:
- Gracias... Papá!
Un lorito mexicano que viajaba en un avión, en primera clase, llama a la azafata:
- Oye guаrrа... vení a atenderme.
- Si, ¿Qué desea Señor Loro? - responde la aeromoza.
- Quiero un tequila, y que me pongan una película XXX, enclenque.
- Si Señor Loro, inmediatamente cumplo su orden.
El hombre que estaba sentado al lado del loro aprovecha cuando se acerca la azafata a traerle el tequila, y le dice:
- Señorita ¿Por favor podría traerme un café?
- Si se espera, se lo traigo más tarde -Le responde la azafata de mala manera.
Un poco más tarde, el loro vuelve a dirigirse a la azafata:
- Oye zopenca, tráeme otro tequila.
- Sí Señor Loro, соn mucho gusto, ya se lo traigo.
- A mi tráigame por favor el café que le pedí hace media hоrа, señorita ?Solicita el hombre.
- Usted se espera, ¡no me apure señor! -responde la dama muy enojada.
Media hоrа más tarde, el loro grita de nuevo a la azafata:
- Mensa, tráeme otro tequila.
- Enseguida Señor Loro -dice la azafata.
- Señorita, ¿y mi café? -pregunta el hombre ya muy serio.
- Usted se espera, señor ¿No ve que estoy muy ocupada?
El lorito mira al hombre del café y le dice:
- Vea amigo, pida su café como lo hago yo; Yo le ordeno соn firmeza, la trato mal, la insulto para que vea quien es el que manda.
- Tiene toda la razón ?dice el hombre, y empieza a gritar: ¡Oiga! sirvienta asquerosa, ¡tráeme mi café inmediatamente! Pero muévase golfa enclenque...
Inmediatamente aparece la azafata acompañada de un sobrecargo como de dos metros. Cogen al hombre y al loro por el cuello y los tiran del avión sin compasión.
Cuando van cayendo por los aires, el loro felicita al hombre diciendo:
- Oiga amigo, ¡Hay que ser muy macho para insultar a una aeromoza, en un avión en pleno vuelo, y sin tener alas para volar...!
En una clínica, uno de los médicos recorre las diferentes habitaciones, cuando se encuentra соn un paciente desnudo sobre la cama, masturbándose violentamente. Le sorprende tanto la escena, que llama a la enfermera para conocer la situación. La enfermera le dice:
- Se trata de un varón, 58 años, соn una enfermedad de las denominadas “raras” que consiste en una sobreproducción de esperma testicular. Si no se masturba cada dos horas, sus testículos pueden explotar, y el paciente podría morir.
El médico continúa el recorrido, y varias habitaciones después, se encuentra соn una enfermera haciéndole una felación a un paciente. De nuevo llama a la enfermera, y le pregunta por la situación. La enfermera le contesta:
Se trata del mismo caso que el paciente anterior, pero en este caso, tiene una excelente mutua “Premium”.
Un tipo llega a su casa y le dice a su mujer:
- Te cuento Julia, que vengo de ver una película роrnо, y no te imaginas la cantidad de locuras que allí se ven.
-¡ Cómo es Cucho!... ¡Cuéntame!
- No te imaginas cómo se quejan las mujeres cuando hacen el amor... Sabes, yo creo que eso nos falta para ponerle más sazón a nuestro matrimonio.
-¿ Te gustaría que yo me queje, Cucho?
- Sería rebueno, Julia. ¿Por qué no lo intentas?
Y efectivamente, la pareja se dispone a poner en práctica la novedad. Esa noche el hombre empieza a acariciarle los hombros a la mujer y ella le pregunta:
-¿ Empiezo a quejarme?
- No, todavía no Julia.
Continúa acariciándole la cintura, las piernas y la esposa nuevamente le pregunta:
-¿ Ahora ya me quejo?
- Espera un poco más.
A los 20 minutos el hombre sube a donde tiene que subir y empieza a hacer lo que tiene que hacer y le dice a su mujer al oído:
- Ahora Julia, ahora ¡comienza a quejarte!
-¡ Ay Cucho, los niños están cada día más insoportables; la plata que me das no me alcanza; la bebé necesita zapatos nuevos; tu madre llama para jоdеr todos los días; se acabó el gas; tenemos que comprar un heladera nueva; ya no sé qué cocinar!
En una clase práctica de Derecho Civil (obligaciones y contratos), el profesor le dice a uno de sus mejores alumnos:
- Si usted tuviera intención de regalarle a alguien una naranja, ¿cómo lo haría?
- Tomá, te regalo esta naranja - respondió el alumno.
- ¡No no no! - dijo el profesor visiblemente contrariado, - ¡piense y actúe como un abogado!
El alumno aventajado recapituló y exclamó:
- ¡Ah bien!, yo le diría: En este acto, voluntariamente y de forma expresa, te cedo, para tu propio uso y disfrute, sin restricción alguna, todos mis derechos sobre esta naranja en todas sus partes, y en todo cuanto le fuere inherente, incluyendo la piel, la pulpa, el jugo y las pepitas, quedando bien entendido que podrás morderla, cortarla, congelarla o ejercitar cualquier otra acción, соn facultad de cederla a un tercero, en todo o en parte, соn pepitas o sin pepitas, y para que conste, a los efectos oportunos...
- ¡Aprobado!
Parece que Dios ya estaba acabando de crear el universo, pero todavía le quedaban un par de cosas por repartir, así que decidió hablar соn Adán y Eva.
Les dijo que una de las cosas que aún le quedaban era algo que permitiría, a quien lo tuviera, hacer pipí estando de pie.
- Realmente es algo muy útil, les dijo Dios, y estaba pensando si les interesaría a alguno de ustedes.
Adán empezó a dar saltos y le rogó,
-¡ Yo quiero eso! ¡Dámelo a mí, porque yo sé cómo usarlo! Me parece que es justo la clase de cosa que un hombre debe poder hacer. ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favoooooor! ¡Yo quiero eso!
Y seguía pidiendo, mientras tiraba una de las mangas de la túnica de Dios.
Eva sonrió al ver esa escena y le dijo a Dios que si Adán deseaba tanto eso, debería dárselo a él.
Así que Dios le dio a Adán la cosa que le permitiría hacer pipí de pie, y que lo tenía tan emocionado.
Apenas lo recibió, Adán fue corriendo a probarlo sobre un árbol,y después escribió su Nombre en la arena, mientras reía a carcajadas, encantado de lo que podía hacer соn su regalo.
Dios y Eva lo estuvieron mirando un rato, y entonces Dios le dijo a Eva,
- Bien, aquí tienes la otra cosa que tengo para repartir, y que creo que te pertenece.
-¿ Y cómo se llama??, preguntó Eva.
- Cerebro?, dijo Dios.