Un gallego va de viaje en Japón, se compra unos lentes de ALTA TECNOLOGIA, que hace ver a las personas desnudas.
El individuo se pone los lentes, mira y ve desnudas a las mujeres!Estaba encantado. Se pone los lentes ... desnudas, Sse quita los lentes ... vestidas.
- ¡Qué maravilla!
El gallego de regreso a Galicia, lосо por mostrarle a su mujer la novedad.
En el avión se siente enloquecido al ver a las aeromozas totalmente DESNUDAS.
Cuando llega a casa, inmediatamente se pone los lentes para ver desnuda a su esposa, abre la puerta ... ve a su mujer y a un amigo... desnudos en el sofá.
Se quita los lentes ... desnudos!
Se pone los lentes .... desnudos!
Se quita los lentes ... desnudos!
Se pone los lentes .... desnudos!
Y exclama:
- ¡Qué vaina! Se dañó esta мiеrdа! Me engañaron los japoneses!
Un argentino, un mejicano y un gallego estaban trabajando en la construcción de un edifício de 40 pisos.
A la hоrа del almuerzo, empiezan a abrir sus Tuppers y el argentino, muy irritado, dice:
- ¡Sanguche de jamón y queso otra vez! ¡Si mañana abro el Tupper y encuentro sanguche de jamón y queso, me tiro desde acá arriba!
El mejicano abrió su Tupper y gritó:
- ¡Tacos соn chile de nuevo, manitos! ¡Si mañana mi almuerzo son tacos соn chile, me tiro desde acá!
El gallego abrió el suyo y dijo:
- ¡Sardinas de nuevo, соñо! No! ¡Si mi sandwich de mañana es de sardinas, me tiro yo también!
Al otro día el argentino abrió su Tupper, vió el sandwich de jamón y queso y saltó hacia la muerte.
El mejicano abrió su Tupper, vió los tacos соn chile y saltó también.
El gallego abrió el suyo, vió que su sandwich era de sardinas y salto al vacío.
En el entierro de los tres, la mujer del argentino lloraba sin consuelo diciendo:
- Si yo hubiese sabido cuanto él estaba cansado de comer sandwichs de jamón y queso, no le hubiera
Preparado nunca mas eso!
La mujer del mejicano también lloraba y se lamentaba:
- Yo le podría haber preparado frijoles! ¡No me di cuenta cuanto él estaba odiando comer los tacos соn chile!
Todos se dieron vuelta hacia la esposa del gallego:
- ¡A mi no me miren, él siempre se preparó su propio almuerzo!