Tres amigas hablando sobre sus relaciones sexuales:
- No sé si os ha pasado alguna vez, pero yo cada vez que se la chupo a Juan, se le ponen los huеvоs fríos.
- Pues a mí me pasa lo mismo, cada vez que se la chupo a José, también se le ponen los huеvоs fríos. ¿Y tú María te ha pasado lo mismo соn Antonio?
María contesta:
- Pues yo no lo sé, porque nunca se le ha chupado a Antonio.
Al día siguiente, vuelven a reunirse las tres amigas, y descubren que María tiene el ojo morado.
- ¿Qué te ha pasado?
- Nada, que ayer se la chupe a Antonio, y se le pusieron los huеvоs calientes, y entonces le dije: Qué raro!, después de chuparla, a ti no se te ponen los huеvоs fríos como a Juan y a José.