Un ciego le dice a su amigo tuerto:
- ¡Oye!, tu y yo podríamos hacer alguna cosa para ganar algún dinerillo extra, aunque no sea más que para tomar unos pintxos y unos potes.
El tuerto contesta:
- ¿Qué **** podemos hacer nosotros si tu no ves nada y yo tengo un "piloto" fundido?
- ¡Jоdеr! En el colegio tu tocabas la guitarra y yo cantaba, podemos ir a la puerta de la Iglesia a ver si alguien рiса.
El tuerto, no muy convencido, accede y se van a la puerta de la Iglesia. El ciego a cantar y el tuerto a tocar la guitarra.
Resultó que se les estaba dando bien el día. Cuando el ciego oía el sonido metálico de monedas al caer al platillo, preguntaba:
- ¿Que ha caído?
- ¡50 céntimos!, ¡Un euro! ¡20 céntimos!
El negocio iba viento en popa. De repente, el ciego oye la voz de alguien que se acerca y que dice:
- ¡Toma!, para que no vuelvas a tocar.
Cuando el personaje se aleja, el ciego pregunta al tuerto:
- ¡Oye!, ¿y este que te ha dado?
- ¿Que qué me ha dado?, ¡pues me ha dado una ostia y me ha roto la guitarra!