Un hombre ya mayor le dice a un amigo: - Al fin he comprendido que mi padre siempre estaba en lo cierto y por eso he acabado dándole la razón. Lo malo es que mi hijo tardará cuarenta años en dármela a mí.
Un hombre ya mayor le dice a un amigo:
- Al fin he comprendido que mi padre siempre estaba en lo cierto y por eso he acabado dándole la razón. Lo malo es que mi hijo tardará cuarenta años en dármela a mí.