Un marido, al volver a su casa, descubre a su mujer en la cama соn otro. Enfurecido, grita:
- ¡Desgraciada, te voya a matar... Te haré pedazos! Y después, volviéndose al hombre:
- ¡En cuanto a ti...!
- ¿En cuanto a mí?
- Susurra el hombre, levantándose y exhibiendo un cuerpo de luchador.
- En cuanto a ti... Es mejor que se vista usted, no vaya a ser que coja un resfriado.