Una muchacha muy bonita entra a una tienda de telas y pregunta:
- Quiero comprar esa tela para hacerme un vestido. ¿Cuánto cuesta?
- Sólo un beso por metro, respondió el vendedor sonriendo.
- Eso está bien-respondió la muchacha. Voy a querer diez metros.
Con expectativa y sorpresa en todo su rostro, el vendedor midió y envolvió rápidamente la tela, a continuación, burlonamente se la alcanzó.
La niña agarró el paquete y señaló a un hombre viejo a su lado.
- El abuelo va a pagar la factura, sonrió.