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Cuando El Llanero Solitario llega donde su novia la encuentra enojada:
¿ Qué te pasa mi amor?, le dice nuestro héroe.
Es que mis amigas se burlan de mí diciéndome que tu nombre es ridículo.
¿ Pero por qué es ridículo?
Porque dice Solitario, y siempre andas соn tu amigo el indio Toro, le dice su novia molesta.
¿ Y qué quieres que haga?, le preguntó el paladín de la justicia.
Yo no sé, ¡Eso sabrás tú, mientras tanto no te quiero volver a ver!
Nuestro enmascarado amigo sale un poco confuso por la situación, mientras comienza a pensar en voz alta buscando la solución. Podría ser el Llanero acompañado, no, el Llanero y su Indio, no, el Llanero enmascarado, no.
Así va pensando el héroe cuando de pronto dice:
¡ Ya tengo la solución!
Al otro día se dirige donde su novia y le dice a ésta:
Anoche mismo resolví el problema de mi nombre.
Y ahora, ¿Cómo te llamarás?, le pregunta su novia intrigada.
Pues El Llanero Solitario.
¿ Pero cómo? ¿Y entonces qué hiciste?
¡ Anoche maté a Toro!
Unos hombres se encuentran jugando a golf y, justo al lado del campo, se encontraba un cementerio en el cual se estaba llevando a cabo un funeral. Uno de los hombres interrumpe su juego, se acerca a ver desde lejos el funeral, se inclina, dice una oración y regresa a su partido de golf. El compañero le dice:
- Oye Miguel, eres la persona más noble que he conocido, sientes el dolor de las demás personas cuando pierden un ser querido, me siento orgulloso de jugar al golf contigo.
- La verdad, es lo menos que podía hacer, llevábamos 23 años casados.
Un hombre ciego entra en un "bar de chicas" por equivocación. Se las apaña para llegar hasta la barra y pide una copa, y tras estar un rato sentado en la tabureta le grita al camarero:
- Eh, tú, ¿te gustaría oír un buen chiste de rubias?
Inmediatamente se hace un silencio total en el bar y соn una grave, profunda y áspera voz, la mujer que esta sentada junto a el le dice:
- Antes de que cuente ese chiste, señor, y en atención a su minusvalía física que le impide ver, creo que lo justo es que le advierta de cinco cosillas: Que la camarera es rubia. Que el portero del bar es una mujer rubia. Que yo mido un metro ochenta, peso 80 kilos, soy cinturón nеgrо de kárate y tengo el pelo rubio. Que la mujer que esta conmigo es levantadora de pesas y es rubia; y que la dama que esta sentada al otro lado de usted es una luchadora profesional y también es rubia. Y ahora que sabe eso, piénselo cuidadosamente. ¿De verdad todavía quiere contar ese chiste?
El ciego piensa durante un par de segundos, menea la cabeza y contesta:
- Naaa... Pues no lo cuento... Paso de tener que explicarlo cinco veces!
Había una cotorrita que volaba plácidamente cuando de repente avista una gran tormenta. Acelera su vuelo y desciende en busca de refugio. La tormenta se aproxima rapidamente y la cotorrita no encuentra un lugar donde resguardarse de semejante aguacero cuando de repente divisa a lo lejos la casita de un pájaro ubicada en el tronco de un árbol. Sin perder tiempo, la cotorrita vuela hacia la puerta y comienza a golpear. Unos segundos mas tarde el pájaro se asoma y la cotorra le dice:
- Buenos dias pájaro, ¿podríia quedarme en tu casa hasta que termine la tormenta?
El pájaro responde de mal modo:
- Mira cotorrita, acá no hay lugar asi que anda a otro lado- y cierra la puerta bruscamente.
Los primeros truenos se oyen y la cotorrita desesperada golpea nuevamente. El pájaro abre la puerta:
- Pájaro, te pido por favor, dejame pasar, no me dejes aquí afuera.
- ¡Vete cotorrita, ya te he dicho que no!- dice encolerizado y cierra de un portazo.
Las primeras gotas comienzan a caer, la cotorrita no se da por vencida y golpea nuevamente. El pajaro abre y la cotorrita insiste:
- Por favor pájaro, dejame pasar que llueve.
- Dije que no hay lugar, cotorrita, vete, aquí no te quedarás y no vuelvas a insistir!
Cierra de un portazo y comienza a diluviar.
Moraleja
Cuanto mas durо se pone el pájaro, más se moja la cotorra.