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Estaban dos borrachitos en un bar cuando ya estaba por cerrar.
Oye cumpa, ¿por qué no vamos a mi casa para seguir chupando?
No, mejor vamos a la mía que es aquí cerquita.
No cumpa, la mía es más cerquita.
A ver, vamos, a ver cuál es más cerca.
Y se van, llegando a la esquina se detienen y uno le dice al otro:
Ya llegamos cumpa, está es mi casa.
Y el otro le dice:
No puede ser cumpa, ésta es mi casa.
No te creo, es la mía.
A ver, tocaremos la puerta así sabremos de quién es.
Tocan la puerta, sale la dueña, y les dice;
¡ Que bonito, que bonito, padre e hijo borrachos!
Llega un borracho a su casa a las 4 de la mañana соn una pesada caja sobre la espalda, en eso le grita a su mujer:
- ¡Vieja, vieja, ábreme la puerta!
La mujer rápidamente le abre la puerta, y le dice:
- Pero, qué traes allí viejito.
En eso el borracho empieza a abrir la caja y saca 1, 2, 3, 4 llantas para carro y le dice a su mujer:
- Mira lo que me compré.
La mujer sorprendida le dice burlonamente:
- Ay viejo, ya andas bien borracho, para qué compraste llantas si tú ni carro tienes.
A lo que el borracho responde:
- Mira, tú ni me digas nada, porque tú te compras sostén y yo no te digo nada.