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Luego de celebrar su aniversario número 50 de matrimonio, la esposa sufre un ataque al corazón y llama a su esposo para despedirse definitivamente:
- Viejo -le dice entre sollozos-, se que ya me voy... pero antes quiero dejarte como recuerdo el pequeño tesoro que he acumulado en estos 50 años. Está aquí debajo de la cama... saca el cofre que se encuentra ahí.
El hombre, соn dificultad, se mete debajo de la cama y saca el cofre abriéndolo de inmediato. Encuentra dentro de él 3 huеvоs y más de cien mil dólares, así que muy extrañado dice:
- No entiendo lo de los 3 huеvоs... ¿que significan?
- Mi amor -responde ella-, cada vez que me dabas una noche de sеxо sin que yo sintiera placer, yo guardaba un huеvо en el cofre...
-¿ Solo 3 huеvоs de sеxо sin placer en tanto tiempo? ¡SOY UN TORO! -exclamó orgulloso el viejo, y luego preguntó-: ¿y esa enorme cantidad de dólares?
- Si viejo, es que cada vez que el cofre se llenaba de huеvоs, yo los vendía y GUARDABA EL DINERO!
Una mujer está en la cama соn su amante cuando oye al marido llegar y dice al amante:
- Vamos, de prisa, quédate parado alli en la esquina.
Rápidamente, ella cubre el cuerpo del amante соn aceite y lo salpica соn talco por encima y le dice:
- No te muevas hasta que yo te diga, finge que eres una estatua, yo vi una igualita en casa de los Almeida.
En eso, el marido entra y pregunta:
- ¿Que es ésto?
Ella, fingiendo naturalidad contesta:
- ¿Eso? ah, es sólo una estatua. Los Almeida colocaron una en el cuarto de ellos y me gustó tanto que compre una igual.
Y no se habló más de la estatua. A las dos de la madrugada, la mujer está durmiendo y el marido todavía está viendo TV. De repente, el marido se levanta, camina hasta la cocina, prepara un sandwich, agarra una lata de cerveza y va para el cuarto.
Alli, se dirige a la estatua y le dice:
- Toma савrón, come y bebe algo, yo me quede dos dias parado como idiота en el cuarto de los Almeida y ni un vaso de agua me ofrecieron.
Una mujer cansada e indignada de escuchar discusiones entre su marido y su mamá, le dice al marido:
- Por favor nеgrо, hacéme un favor, andá a la casa de mi mamá y hablále bien, intenta acercarte, sólo Dios sabe cuánto tiempo más la tengamos соn nosotros.
El marido le responde:
- Está bien, gorda, lo voy a hacer, pero que conste que lo hago por vos.
Llega a la casa de su suegra, golpea y ahí se encuentran, el hombre amablemente le dice:
- Hola suegrita, ¿cómo anda?, ya la estábamos extrañando.
La suegra sorprendida lo mira y le dice:
- Bien acá ando, intentando descansar.
Y el hombre pregunta:
- Mire suegrita, ¿usted cree en la vida después de la muerte?
- Sí, responde la suegra.
- Bueno si usted se muriera, Dios no lo permita, ¿en qué animal le gustaría reencarnarse?
- Mmmmmmmmm, me gustaría en una víbora, le responde la suegra.
Y el hombre dice:
- ¡Noooo! ¡Pero tiene que ser algo que nunca haya sido!
Recientemente leí que el amor es una cuestión de química...
Debe ser por eso que mi esposa me trata como si fuera un desecho tóxico.
David Bissonette
Cuando un hombre se roba a tu mujer no hay mayor venganza que dejarlo que se quede соn ella.
Sacha Guitry
Después del matrimonio, marido y mujer se vuelven caras opuestas de una misma moneda; no pueden verse, pero siguen juntos.
Hemant Joshi
Por todos los medios, cásate. Si tu mujer es buena, serás feliz. Si tu mujer es mala, serás un filósofo.
Socrates
Las mujeres nos inspiran grandes cosas, y no nos dejan conseguirlas porque quieren que las atendamos siempre.
Dumas
La gran pregunta que no he podido responder es, ¿Qué es lo que quiere una mujer?
Sigmund Freud
Crucé unas palabras соn mi mujer, y ella cruzó unos párrafos conmigo.
Anónimo
Algunas personas nos preguntan el secreto de nuestro largo matrimonio. La respuesta es simple: Nos reservamos tiempo para ir a un restaurant dos veces por semana... luz de velas, cena, música suave y baile. Ella va los jueves y yo los viernes.
Henny Youngman
Dicen que los hombres nunca entienden NADA.
Marido y mujer acuden al psicólogo tras 20 años de matrimonio.
Cuando se les pregunta cual es el problema, la mujer saca una lista larga y detallada de todos los problemas que han tenido durante los 20 años de matrimonio:
- Poca atención, falta de intimidad, vacío, soledad, no sentirse amada, no sentirse deseada, no ser escuchada, no ser comprendida, no ser atendida cuando habla,
La lista es interminable.
Finalmente, el terapeuta se levanta, se acerca a la mujer, le pide que se pare y la abraza y besa apasionadamente mientras que el marido los observa соn una ceja más alta que la otra.
La mujer se queda muda y se sienta en la silla medio aturdida.
El terapeuta se dirige al marido y le dice:
- Esto es lo que su esposa necesita al menos 3 veces por semana. ¿Puede hacerlo?
El marido lo medita un instante y responde:
- Bueno, la puedo traer los lunes y los miércoles, pero los viernes tengo fútbol.
- Esposa: ¿A dónde vas?
- Marido: Salgo un rato.
- ¿Te vas соn el auto?
- Sí.
- ¿Tienes bencina?
- Sí, ya le puse.
- ¿Vas a tardar mucho?
- No mucho.
- ¿A dónde vas?
- No sé, por ahí. A dar una vuelta.
- ¿Y no prefieres ir caminando?
- No, voy соn el auto.
- ¿Me traes un helado?
- ¿De qué sabor?
- De chocolate.
- Bueno, voy a la vuelta por la heladería y te traigo.
- ¿A la vuelta?
- Y si no, se derrite.
- ¿Por qué no vas ahora, vuelves y me lo dejas?
- Mejor a la vuelta, va a ser mejor.
- Ya...
- Cuando vuelvo tomamos el helado juntos.
- Pero a ti no te gusta el chocolate.
- Me compro otro.
- ¡Trae de vainilla!
- Tampoco me gusta la vainilla.
- Entonces de frutilla, que nos gusta a los dos.
- OK. Besos, vuelvo en un rato.
- Mijito.
- ¿Qué?
- Mejor frutilla no. Trae limón.
- ¡No me gusta el limón!
- Entonces traeme chocolate a mí y para ti lo que quieras.
- Fue lo que dije al principio.
- ¿Estás siendo irónico?
- No, me voy.
-¡ Dame un beso!
- Bueno... (beso)
- ¿Vas соn tu auto o соn el mío?
- Соn el mío.
- Usa el mío, tiene CD. El tuyo no.
- No voy a oír música, voy a despejarme un poco.
- ¿Necesitas despejarte?
- No sé, cuando salga te digo.
- ¡No tardes!
- No tardo... (abre la puerta).
- Amor...
- ¿Y ahora qué...?
- ¡Qué grosero! ¡Mejor ándate!
- Estoy intentando irme y no me dejas.
- ¿Por qué tienes que ir solo? ¿Te vas a encontrar соn alguien?
- ¿Qué quieres decir?
- Nada.
- (Cariñoso) ¿Creés que te estoy engañando соn alguien?
- No... claro que no... pero tú sabes cómo son.
- ¿Cómo son quiénes?
- ¡Los hombres!
- ¿Estás generalizando o estás hablando de mí?
- Estoy generalizando.
- Entonces no se aplica a mí. Sabes que no te haría algo así.
- Ya, bueno. Anda entonces.
- Me fui.
- Espera.
- ¡Ay por Dios! ¡¿Qué?!
- Llévate el celular, ¿quieres?
- ¿Para qué? ¿Para que me estés llamando a cada rato?
- No. Por si pasa algo.
- No te preocupes.
- Perdóname por la desconfianza. ¡Es que te extraño!
- Está bien. No quise contestarte así. Te amo.
- ¡Yo también!
- ¿Puedo usar tu celular?
- ¿Para qué?
- Es que me gustan unos jueguitos.
- ¿Quieres mi celular para jugar?
- Sí.
- Usa la computadora, hay un montón de juegos ahí.
- No entiendo ese aparato...
- ¿Y para qué me hiciste que te la comprara el mes pasado?
- No importa. Llévate el celular porque si no, lo voy a usar.
- Úsalo, no hay nada importante en él.
- ¿Sí?
- Sí.
- ¿Dónde está?
- ¿Qué cosa?
- ¡Lo que debería estar en el celular y no está!
- ¿Qué?
- ¡Nada! ¡Olvídalo!
- ¿Estás nerviosa?
- No, no estoy.
- Entonces me voy.
- Lo último.
- -¿¿¡¡QuééééÉÉÉÉ!!??
- ¡No quiero más el helado!
- ¿Ah no?
- ¡No!
- ¡Entonces yo no voy a salir!
- ¿Ah no?
- ¡No!
- ¿Entonces te quedas conmigo?
- No, me aburriste. ¡Me voy a dormir!
- ¿Estás nervioso?
- ¡Sí!
- ¿Y por qué no te vas a dar una vuelta para despejarte?