Skip to main content
En una noche en el circo ha llegado el momento de presentar la atracción principal de la noche. El presentador соn voz fuerte y emotiva anuncia:
Señoras y señores, niños y niñas a continuación y para cerrar nuestra presentación de esta noche presentamos al gran Bertinni.
Aparece un hombre de contextura delgada pero musculosa, mientras el presentador continúa hablando. El gran Bertinni saltará de un trampolín a una altura de 50 metros y caerá dentro de un barril de agua.
Dicho esto, el gran Bertinni se lanzó dio una voltereta en el aire y cayó dentro del barril, inmediatamente salió alzando los brazos en señal de victoria. El público sorprendido estalló en un mar de aplausos y ovaciones.
A continuación el gran Bertinni saltará de un trampolín a una altura de 75 metros y caerá dentro de un balde de agua.
Dicho esto, el gran Bertinni se lanzó, dio dos volteretas en el aire y cayó dentro del balde, inmediatamente salió alzando los brazos en señal de victoria. Otra vez el público sorprendido estalló en un mar de aplausos y ovaciones.
A continuación el gran Bertinni saltará de un trampolín a una altura de 100 metros y caerá sobre una toalla mojada, el público gritaba eufóricamente, Bertinni subió pacientemente la interminable escalera, brincó del trampolín, dio tres volteretas en el aire y plasss, un sonido fuerte y seco enmudeció el circo. Al instante se levanta Bertinni todo magullado y lleno de sangre por todas partes y dijo:
¿ Quién fue el que secó la toalla?
Dos cazadores de patos salvajes iban caminando por orillas de un río, claro que cada cual por diferente orilla. De un lado al otro del río se hacían gestos y señas jactándose de ser cada cual el mejor cazador de patos, cuando en eso, una parvada pasa por sus cabezas, los dos apuntan al mismo tiempo y disparan al mismo pato, al parecer ambos aciertan, y el pato va a caer a 100 metros justo en medio de un puente que cruzaba el río. Ambos cazadores corren por el pato, hasta que llegan al puente en donde los dos se acercan presurosos y uno toma el pato por el cuello y el otro por las patas, y se ponen a discutir, mientras tironean el pato.
¡ Yo le dí primero!
¡ No! ¡Fui yo!
Hasta que uno dice:
Basta, lo arreglaremos como hombres, te propongo que el que reciba 10 puñetazos de parte del otro y continúe en pie se quedará соn el pato.
Hagámoslo de esa manera responde el otro, pero yo pego primero.
Muy bien responde el de la propuesta, seguro de que ganará.
Recibe el primer golpe y el segundo, al sexto todavía resistía, viene el noveno, casi se cae, pero soportó соn los ojos morados y la nariz rota el décimo.
Se ríe y le dice:
Muy bien, resistí, ahora es mi turno, ¡Prepárate!
Y el otro responde:
Estas más тоnто, ¡Quédate соn el pato!