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Un mexicano соn grandes pistolas bebía su tequila en la barra de una bar, cuando entra otro mexicano соn cara de pocos amigos, igualmente armado.
El parroquiano increpa al visitante:
Oye tú, ¿Cómo te llamas?
El visitante responde en el mismo tono.
Pos, no te digo nada.
Ante la negativa, el parroquiano, соn voz más dura, repite:
Oye tú, ¿No me dirás tu nombre?
El visitante contesta, соn mirada indiferente:
Ni modo, a lo cual el parroquiano saca su рisтоlа y le efectúa tres disparos que lo dejan tieso. Luego mientras soplaba el humo del caño de su рisтоlа murmura:
Mañana me entero en los periódicos.
Estaban reunidos todos los productores de cerveza del mundo en Amsterdam, Holanda.
Al final del día, todos los presidentes de las compañías de cerveza deciden ir a un bar para tomar un trago.
El presidente de "Budweiser" pide una "Bud", el presidente de "Carlsberg" pide una "Carlberg" el presidente de "Heineken" ordena una "Heineken" y así la lista continúa. Entonces, la mesera pregunta al señor Mendoza (presidente de Cerveza Austral, cerveza-austral. Cl conocida cerveza Chilena) qué quiere tomar y ante el asombro de todos los presentes contesta:
Yo quiero una Coca.
Llevado por la curiosidad, finalmente alguien le pregunta:
Estee, disculpe señor Mendoza, ¿Por qué usted no ha ordenado una Austral?
A lo que él responde:
Ah, no, si ustedes no piensan tomar cerveza, entonces yo tampoco.
Entra un hombre borracho a un bar, se sienta en una mesa y empieza a gritar fuerte:
- ¡Camarera, hip, cabbbmmmarera, hip!
- Señor, por favor compórtese, ¿qué desea?
Entonces el hombre saca unos pollitos de los bolsillos, los pone sobre la mesa y dice:
- Tráigame una botella de whisky para mí y para mis sobrinos.
La mujer queda muy asombrada, pero le trae la bebida. Al rato vuelve a llamar el hombre:
- ¡Camarera, una botella de tequila para mí y para mis sobrinos!
Al rato nuevamente:
- ¡Camarera, un champagne para mí y para mis sobrinos!
Entonces la mujer se acerca y le dice:
- Escúcheme, usted ha bebido de más pero no me va a decir que cree que esos pollitos son sus sobrinos.
- Por supuesto que sí, los encontré en la calle y me decían:
“Tío, tío, tío, tío”.
Un hombre entra en un bar y dice:
Hola, ¿me pone una cerveza, por favor?
Y el camarero le dice:
Oiga, pero, ¿no ve la gente que hay? ¿puede esperarse un momento?
El hombre, muy extrañado al ver que el bar estaba vacío se sienta en una silla pensativo, y decide esperar. Al cabo de 10 minutos se levanta y dice:
Perdone, ¿podría ponerme ya la cerveza?, por favor...
¡ Pero hombre! ¿no puede ser amable y esperarse?, tengo mucha faena, ¿no lo ve? ¡No puedo hacer todo al mismo tiempo!
El hombre cansado de la historia coge un cenicero y lo lanza contra el camarero, que pega un grito de dolor, se gira y le dice:
Pero, ¿estás lосо? ¿qué haces, tío?
Y el hombre le dice:
¡ Sí hombre!, соn la de gente que somos y he tenido que ser yo, ¿no?
En un bar соn poco éxito, entra un hombre a tomarse el desayuno:
Hola, buenos días, póngame un café соn leche y una magdalena, por favor.
El camarero le pone el café соn leche y la magdalena, que da la casualidad que coge una del fondo del cajón que llevaba más días hecha que la monalisa, y se la pone, el hombre echa el azúcar, remueve su cafecito, abre la magdalena, la pone en el café, y la magdalena hace, sssrrrurfchhh, y se chupa todo el café соn leche, el hombre asustado deja la magdalena en el plato y dice:
Camareroooo, por favor póngame otro café соn leche y a la magdalena ponle lo que quiera.