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Este era un atlante que era mensajero en una gran compañía. Un fin de semana se encuentra a su jefe en un bar, y observa que las mujeres se le derretían, y en cambio a él nadie lo volvía a ver.
El lunes siguiente le pregunta al jefe que cómo hacia para atraer así a las mujeres, y el jefe como es buena gente le dice que es muy fácil, que él llega соn su llavero de la marca del automóvil que conduce, lo arroja sobre el mostrador del bar, y las mujeres por puro interés se le acercan, las invita a tragos y luego se van соn él, pero que no se preocupe, que se vean el próximo viernes que era día de pago a la salida del trabajo en el mismo bar y le va a prestar las llaves de su BMW, para que se "ligue a alguien".
El atlante emocionadísimo llega a la cita, recoge las llaves del BMW, entra al bar caminando como todo un galán hasta el mostrador, arroja las llaves sobre él, pide un trago y nada, entra como 7 veces y nada, ninguna mujer lo vuelve a ver, en eso se le acerca el jefe y le dice:
- ¡Pero muchacho por el amor de Dios, quítese el casco!
Había un atlante en una discoteca que no sabía como ligar соn una chica, cuando de repente entra un machote, éste escoge a una chica, la invita a bailar y la lleva a la barra. Allí le dice:
Dime un número del 1 al 10.
¡ El 5!
Muy bien guapa, te ha tocado una noche conmigo.
El atlante que se ha quedado соn el método, invita a la chica a bailar y a una copa, y ya en la barra le dice:
O, o, o, o , oye, d, d, d, dime un nu, número del 1 a, a, a, al 10.
¡ El 6!
¡ Vaya, por uno, por uno!
Llega un campesino a un bar соn una radio bajo el brazo ofreciéndola en venta. En una mesa cercana hay varios citadinos quienes al verlo humilde se proponen quitarle la radio sin pagarle un centavo. Uno de los citadinos le comenta a los otros:
- Les aseguro que соn unas cervezas encima, ese campesino terminará rebajando el costo de la radio hasta casi nada.
Por lo que lo invitan a sentarse соn ellos. Entonces, pregunta el citadino:
- ¿En cuánto nos vendes tu radio?
- En 30 dólares, responde de manera ingenua.
- Okay, dice el citadino, vamos a tomarnos unas cervezas y luego hablamos.
Al cabo de un rato ya se han tomado varias cervezas cada uno y el citadino vuelve a preguntar:
- Y entonces, ¿En cuánto la vendes?
- Bueno, deme 10 dólares, responde el campesino.
- Me parece mejor, dice el citadino.¡Vamos, te invito a otras cervezas!
Luego de un buen rato le pregunta nuevamente al campesino,
- Y ahora, ¿En cuánto me la vendes?
- Deme 5 dólares para poder irme a mi casa.
El citadino, viendo la posibilidad de quedarse соn la radio, decide continuar соn la ronda de cervezas y luego de otro buen rato insiste:
- Y ahora campesino, ¿En cuánto me lo vendes?
A lo que el campesino responde:
- Le voy a decir la verdad, yo quería vender la radio para beber cerveza pero, como ya estoy borracho he decidido no venderla e irme ya a mi casa.
Un hombre entra a un bar y le dice el camarero:
- ¿Qué va a ser, señor?
- Bueno, pues quiero ser arquitecto.
- No hombre, ¿que, qué quiere?
- Bueno, una esposa guapa, tener dos niños, una buena casa, y un coche.
- No me comprende, ¿que qué va a tomar?
- Ah, perdona, ¿qué hay?
- Nada, aquí limpiando el bar...