Llega Hugo Chávez al Banco Provincial a cambiar un cheque:
- Buenos Días Señorita, ¿me hace el favor de cambiarme este cheque?
- Соn mucho gusto Señor, ¿me permite su identificación?
- Señorita, no traigo identificación pero soy Hugo Chávez Frías, presidente de Venezuela.
- Sí Señor, pero me debe mostrar una identificación, por ejemplo, su cédula de identidad соn fotografía.
- Señorita, no traigo identificación pero pregúntele a quien quiera, soy Hugo Chávez, por favor!
- Lo siento, Señor, pero son reglas del banco. Me debe usted enseñar su identificación.
- Pues no traigo Señorita y me urge cambiar este cheque.
- Mire Señor, lo que podemos hacer es lo siguiente: el otro día vino Andrés Galarraga соn el mismo problema, no traía identificación y para probar que era él, le sacaron un bate, metió varios jonrones y así comprobó que él era en verdad el gran Gato. También vino Antonio Esparragoza y no traía su cedula, entonces se echó unos rounds соn los cajeros y se noqueó a dos y así nos probó que él era en realidad Antonio Esparragoza. Entonces Usted puede hacer lo mismo. Haga algo para probar que usted es Hugo Chávez.
Chávez se queda pensando durante un buen rato y dice...
- Mmm, Caramba señorita, la verdad es que solo se me ocurren puras pendejadas.
- ¡Perfecto Señor Chávez!, ¿en billetes de qué quiere que le cambien el cheque?
Hugo Chávez fue a visitar una clase de 4to. Grado de una escuela primaria. Su llegada se produjo durante una discusión acerca de las palabras y sus significados. La maestra preguntó al Presidente si le gustaría participar en la discusión sobre el significado de la palabra "tragedia". Entonces, el ilustrado líder pidió a la clase un ejemplo de "tragedia".
Un pequeño niño se paró y dijo:
- Si un amigo mío esta jugando en la calle y lo atropella un auto, eso es una tragedia.
- No. Eso sería un accidente.
Una pequeña levanto su mano y dijo:
- Si un bus de transporte escolar se desbarranca en un precipicio, muriendo todos sus ocupantes, eso sería una tragedia.
- Me temo que no. A eso podríamos llamarlo una gran perdida.
El silencio creció en el aula. Ningún otro alumno se animó a dar una respuesta. Chávez los instó a continuar, diciendo:
- ¿Es que no hay nadie que pueda darme un ejemplo de lo que es una tragedia?
Finalmente, en el fondo de la clase, un pequeño muchacho levanto su mano y соn voz muy tenue, se animó a decir:
- Si el avión presidencial está transportando al Sr. Presidente y a todo el Gabinete y un misil lo destruye, haciéndolo añicos, eso sería una tragedia.
- ¡Fantástico! - dijo Chávez - Eso está muy bien. ¿Y podrías decirme por qué eso sería una tragedia?
- Si - dijo el chico - Porque, en primer lugar, no sería un accidente y en segundo lugar, tampoco sería una gran pérdida.
¿ Cómo hizo el gallo viejo para sobrevivir a todos los jóvenes?
Un granjero sale de compras y regresa соn un gallo joven para las gallinas del corral.
El gallo joven mira a su alrededor, camina hasta donde esta el gallo viejo y le dice:
- Bueno viejo, llego la hоrа de retirarte.
El gallo viejo le dice:
- Vamos, no me digas que tú vas a poder соn TODAS estas gallinas.¡Mírame a mí! como me han dejado... ¿Por qué no me dejas aunque sea aquellas dos gallinas viejas que están en el rincón?
Pero el gallo joven le contesta:
- Piérdete viejo. ¡Tú ya estás acabado! y ahora soy yo quien está a cargo.
El gallo viejo le contesta:
- Hagamos una cosa, jovencito. Vamos a echar una carrera alrededor de la finca. El que gane se queda соn el control absoluto del gallinero.
El gallo joven se echa a reír:
- Vamos viejo, tú sabes muy bien que vas a perder. Pero para no ser injusto te voy a dejar que salgas primero.
El gallo viejo arranca a correr. A los 15 segundos, el gallo joven sale corriendo detrás de el. Le dan la vuelta al portal de la casa corriendo y el gallo joven cada vez está mas cerca. Ya está a sólo 5 pulgadas detrás del gallo viejo y cada vez se le acerca más.
Mientras tanto el granjero, sentado en su sitio de costumbre en el portal, ve a los dos gallos que pasan corriendo. Agarra la escopeta y -BOOM- le dispara al gallo joven y lo hace trizas.
El granjero tristemente sacude la cabeza y dice:
- ¡Pero que suerte la mía! ¡El tercer gallo маriсón que compro este mes!
Moraleja de esta historia:
No te metas соn los VIEJOS. La edad y la experiencia siempre le ganan la partida a la juventud. LAS CANAS SE RESPETAN