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Está un General revisando su tropa en el Día de la Independencia y le pregunta al
Sargento:
A ver sargento, ¿Qué es para usted la bandera?
Bueno, mi General, la bandera en lo más grande, simboliza nuestra libertad, representa nuestros derechos como país libre, es el emblema de nuestra nación, por ella debemos dar hasta la vida. Es más, mi General, la bandera es como mi madre.
¡ Muy bien! ¿A ver Recluta, qué es la bandera?
Oh, mi General, muy fácil, la bandera es la mamá del sargento.
- Esposa: ¿A dónde vas?
- Marido: Salgo un rato.
- ¿Te vas соn el auto?
- Sí.
- ¿Tienes bencina?
- Sí, ya le puse.
- ¿Vas a tardar mucho?
- No mucho.
- ¿A dónde vas?
- No sé, por ahí. A dar una vuelta.
- ¿Y no prefieres ir caminando?
- No, voy соn el auto.
- ¿Me traes un helado?
- ¿De qué sabor?
- De chocolate.
- Bueno, voy a la vuelta por la heladería y te traigo.
- ¿A la vuelta?
- Y si no, se derrite.
- ¿Por qué no vas ahora, vuelves y me lo dejas?
- Mejor a la vuelta, va a ser mejor.
- Ya...
- Cuando vuelvo tomamos el helado juntos.
- Pero a ti no te gusta el chocolate.
- Me compro otro.
- ¡Trae de vainilla!
- Tampoco me gusta la vainilla.
- Entonces de frutilla, que nos gusta a los dos.
- OK. Besos, vuelvo en un rato.
- Mijito.
- ¿Qué?
- Mejor frutilla no. Trae limón.
- ¡No me gusta el limón!
- Entonces traeme chocolate a mí y para ti lo que quieras.
- Fue lo que dije al principio.
- ¿Estás siendo irónico?
- No, me voy.
-¡ Dame un beso!
- Bueno... (beso)
- ¿Vas соn tu auto o соn el mío?
- Соn el mío.
- Usa el mío, tiene CD. El tuyo no.
- No voy a oír música, voy a despejarme un poco.
- ¿Necesitas despejarte?
- No sé, cuando salga te digo.
- ¡No tardes!
- No tardo... (abre la puerta).
- Amor...
- ¿Y ahora qué...?
- ¡Qué grosero! ¡Mejor ándate!
- Estoy intentando irme y no me dejas.
- ¿Por qué tienes que ir solo? ¿Te vas a encontrar соn alguien?
- ¿Qué quieres decir?
- Nada.
- (Cariñoso) ¿Creés que te estoy engañando соn alguien?
- No... claro que no... pero tú sabes cómo son.
- ¿Cómo son quiénes?
- ¡Los hombres!
- ¿Estás generalizando o estás hablando de mí?
- Estoy generalizando.
- Entonces no se aplica a mí. Sabes que no te haría algo así.
- Ya, bueno. Anda entonces.
- Me fui.
- Espera.
- ¡Ay por Dios! ¡¿Qué?!
- Llévate el celular, ¿quieres?
- ¿Para qué? ¿Para que me estés llamando a cada rato?
- No. Por si pasa algo.
- No te preocupes.
- Perdóname por la desconfianza. ¡Es que te extraño!
- Está bien. No quise contestarte así. Te amo.
- ¡Yo también!
- ¿Puedo usar tu celular?
- ¿Para qué?
- Es que me gustan unos jueguitos.
- ¿Quieres mi celular para jugar?
- Sí.
- Usa la computadora, hay un montón de juegos ahí.
- No entiendo ese aparato...
- ¿Y para qué me hiciste que te la comprara el mes pasado?
- No importa. Llévate el celular porque si no, lo voy a usar.
- Úsalo, no hay nada importante en él.
- ¿Sí?
- Sí.
- ¿Dónde está?
- ¿Qué cosa?
- ¡Lo que debería estar en el celular y no está!
- ¿Qué?
- ¡Nada! ¡Olvídalo!
- ¿Estás nerviosa?
- No, no estoy.
- Entonces me voy.
- Lo último.
- -¿¿¡¡QuééééÉÉÉÉ!!??
- ¡No quiero más el helado!
- ¿Ah no?
- ¡No!
- ¡Entonces yo no voy a salir!
- ¿Ah no?
- ¡No!
- ¿Entonces te quedas conmigo?
- No, me aburriste. ¡Me voy a dormir!
- ¿Estás nervioso?
- ¡Sí!
- ¿Y por qué no te vas a dar una vuelta para despejarte?
Los piratas de los siete mares:
Este era un barco pirata, de pronto, aparece una fragata inglesa. El segundo de abordo grita:
¡ Capitán, capitán una fragata inglesa a babor!
Entonces el capitán gira instrucciones:
¡ Bajen las velas, coloquen la bandera pirata, todos a los cañones, sables en mano y tráiganme mi chaqueta roja!
Pin, pun, pan, trifulcas, golpes y porrazos y gana la batalla el barco pirata. Al otro día, nuevamente grita el segundo de abordo:
¡ Capitán, capitán una goleta española a estribo!
Entonces el capitán gira de nuevo instrucciones:
¡ Bajen las velas, coloquen la bandera pirata, todos a los cañones, sables en mano y tráiganme mi chaqueta roja!
Pin, pun, pan, 20 trifulcas, golpes y porrazos y gana otra vez la batalla el barco pirata.
Dos días después, el segundo de abordo vuelve a gritar:
¡ Capitán, capitán una fragata portuguesa hacia la proa!
Entonces el capitán gira de nuevo instrucciones:
Bajen las velas, coloquen la bandera pirata, todos a los cañones, sables en mano y tráiganme mi chaqueta roja.
Pin, pun, pan, trifulcas, golpes y porrazos y de nuevo gana la batalla el barco pirata.
Al día siguiente el segundo de abordo se acerca y le pregunta al capitán:
Capitán todos estamos impresionados por sus dotes dirigiéndonos en la batalla y lo bien que nos ha ido en la mar. Sin embargo, todos entendemos por qué hay que colocar la bandera pirata, bajar las velas y lo demás, pero discúlpeme, ¿Para qué pide que le traigamos su chaqueta roja?
A esto el capitán contesta:
Elemental señor Smith; si por infortunio soy herido en batalla, la tripulación no se desmoralizará porque no se darán cuenta que estoy herido; de este modo siempre ganaremos la batalla. El señor Smith contesta:
Ah, que interesante y bien pensado mi capitán.
Tres días después el segundo de abordo grita:
¡ Capitán, capitán, dos fragatas portuguesas a babor, tres fragatas inglesas hacia la popa y cuatro goletas españolas hacia proa, entonces el capitán, se rasca la cabeza y gira las instrucciones:
¡ Bajen las velas, coloquen la bandera pirata, todos a los cañones, sables en mano y tráiganme mi pantalón marrón!
En cierta ocasión, la oficina de emergencias, recibe una llamada de una persona histérica.
- ¡911! ¡911! ¡Rápido por favor, mándeme una ambulancia, la policía, a los soldados, es más, hasta los de emigración, pero de una vez!
Atónita, la operadora responde:
- Señor, espere, cálmese, ¿cuál es su emergencia?
- ¡Hay un gato en la ventana! - Grita la voz.
- Ay señor - dice más aliviada la operadora, ¿todo este escándalo por un gato?
- Sí, pero apúrese, ¡Está usted hablando соn el perico!