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Un matrimonio decide viajar a New York de vacaciones, ya que el marido hablaba inglés perfectamente. En la aduana, haciendo los tramites, el empleado le preguntaba, lógicamente en ingles.
- Buenos días señor, ¿me entrega su documentación y el de su esposa?
- Aquí las tiene, caballero.
La mujer, como no entendía nada, le pregunta.
- Mi amor, ¿que ha dicho?
- Me ha pedido los papeles.
El empleado de la aduana vuelve a preguntar.
- ¿Tienen algo que declarar?
- No, absolutamente nada.
Nuevamente la esposa.
- ¿Que dice ahora, cariño?
- Que si llevamos algo que tengamos que declarar.
Continúa el empleado соn unas preguntas.
- ¿De donde vienen ustedes, señor?
- Somos atlantes.
Nuevamente insiste la mujer.
- Cariño, ¿que ha dicho?
- Pregunta de donde venimos.
El empleado entonces comenta:
- ¡Atlante! Estuve unos días allí hace tiempo. Magnifico país, estupendo clima y buenísima gastronomía, aunque tuve una experiencia un tanto negativa. Conocí a una mujer que era insoportable, no me dejaba en paz, no paraba de hablar, era lo más pesado que he conocido en mi vida, hablaba y hablaba, como una cotorra. Es la peor experiencia de mi vida.
- ¿Qué ha dicho, cielo?
- Que te conoce
Un concurso, un francés, un alemán y un español, tenían que hacer una tarta, peinar a un león y conseguir enamorar a una rubia.
Entra el francés, cierran la cortina y al rato se escucha gritar se ve que la bandeja de la tarta cobró vida y le cortó la cabeza, entro otro francés al concurso, entra el alemán, cierran la cortina y al rato se escucha gritar al alemán, quería probar la tarta y se mordió el dedo, entra otro alemán al concurso, entra el español, cierran la cortina, al rato la abren y se ve una tarta de bizcocho de chocolate, соn una capa de fresa y nata, gana el español la primera prueba. Segunda prueba peinar a un león, entra el 2º francés, cierran la cortina y el león le corta las extremidades ya no hay mas franceses, Francia eliminada, entra el alemán, cierran la cortina y el león se lo traga ya no hay mas alemanes, Alemania eliminada, entra el español cierran la cortina y se escucha:
- Graaaaaurrrrrr, ¡espera espera! y hace el león: Brrr miau...
Sale el español y dice gritando:
- ¡¡Dónde está la rubia que había que peinar!!
Un hombre estaba harto de tener que ir a trabajar todos los días y que su esposa se pudiera quedar en casa.
Quería que ella viera por lo que él pasaba todos los días, así que rezó:
“Señor: Yo voy a trabajar cada día, durante 8 horas mientras mi esposa se queda en la casa tranquilamente.
Quiero que ella sepa por lo tengo que pasar todos los días, entonces permíteme cambiar de cuerpo соn ella por un día.
….. Amén”
Dios, en su infinita sabiduría le concedió el deseo al hombre.
A la mañana siguiente, se despertó como mujer.
Se levantó, hizo el desayuno para su cónyuge, despertó a los niños, sacó su ropa para ir colegio, les dio el desayuno, empaco los almuerzos, los llevo al colegio, volvió a casa, recogió la ropa para la lavandería y la llevo.
En el camino paró en el banco a hacer un retiro y fue al supermercado a comprar víveres.
Entonces regreso a casa, guardo los víveres, hizo los cheques para pagar las cuentas y cuadró la cuenta del banco.
Limpio la caja del gato y baño al реrrо.
Para entonces ya era la 13:00 y corrió a hacer las camas, puso la ropa sucia en la lavadora, sacudió, aspiró, lavó el baño, barrió y trapeo el piso de la cocina.
Salio corriendo a recoger a sus hijos en el colegio, y tuvo una discusión соn ellos de vuelta a casa.
Sacó leche y galletas para lo niños y los organizo para que hicieran las tareas.
Puso la tabla de planchar y se puso a planchar mientras veía la televisan.
A las 4:30 empezó a pelar papas, lavar las verduras para la ensalada, adobó la carne, y puso el arroz a cocinar.
Cuando su cónyuge llego preguntando por la comida, ésta ya estaba lista y servida.
Después de comida, limpio la cocina, lavó los platos sucios, sacó la ropa de la lavadora y la puso a secar.
Baño a los niños y los acostó.
A las 9 p. M estaba exhausto aunque no había terminado todavía sus quehaceres, se fue a la cama donde estaban esperándolo para hacer el amor, lo cual logró hacer sin quejarse.
A la mañana siguiente se despertó e inmediatamente se arrodillo al lado de la cama y dijo,
“Señor, yo no sé qué estaba pensando.
Estaba muy equivocado el envidiar a mi esposa por poder quedarse en casa todo el día.
Por favor Señor, por favor, vuélvenos a cambiar”.
El Señor en su infinita sabiduría contestó:
Hijo mío creo que has aprendido la lección y será un placer para mi volver las cosas a como estaban antes.
Sin embargo, vas a tener que esperar nueve meses. “Anoche quedaste embarazado”