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Infierno argentino
Un hombre muere y va al infierno. Allí se encuentra соn que hay un infierno para cada país. Va primero al infierno alemán y pregunta:
- ¿Qué te hacen acá?
- Aquí primero te ponen en la picana eléctrica por una hоrа, luego te acuestan en una cama llena de clavos por otra hоrа, y el resto del día viene el diablo alemán y te da de latigazos.
Al personaje no le gustó nada y se fue a ver en qué consistían los otros infiernos.
Tanto el estadounidense como el ruso y el resto de los infiernos de distintas naciones hacían lo mismo que el alemán; entonces, ve que en el infierno argentino hay una fila llena de gente esperando entrar. Intrigado, pregunta al último de la fila:
- ¿Qué es lo que hacen acá?
- Aquí te ponen en una picana eléctrica por una hоrа, luego en una cama llena de clavos por otra hоrа, y el resto del día viene el diablo argentino y te da de latigazos.
- Pero es exactamente igual a los otros infiernos, ¿por qué aquí hay tanta gente queriendo entrar?
- Porque la picana no anda, porque no hay electricidad, los clavos de la cama se los robaron todos y el diablo viene, ficha y se va.
Tres presidentes (Obama, Sarkozy y Calderón) están desnudos en la sauna de la casa blanca, discutiendo cuál será la estrategia a seguir para derrotar al terrorismo.
De repente, se escucha un bip.
Obama se toca el antebrazo y el sonido cesa.
Los otros se le quedan mirando perplejos.
- Es mi biper, - comenta Obama -. Tengo un microchip bajo la piel de mi brazo.
Minutos más tarde, un teléfono suena.
Sarkozy acerca la palma de la mano hacia su oido. Cuando termina de hablar, él les explica:
- Es mi teléfono móvil. Tengo un microchip en mi mano.
Calderón, sintiéndose totalmente fuera de lugar y escaso de tecnología, se sale de la sauna.
A los pocos minutos, regresa соn un pedazo de papel higiénico colgando de su trasero.
Obama y Sarkozy se quedan atónitos, sin habla. A lo que Calderón les explica:
- Estoy recibiendo un fax.