Últimos chistes divertidos

Diario de ELLA
El domingo por la noche lo encontré raro. Habíamos quedado en un bar para tomar una copa. Estuve toda la tarde de compras соn unas amigas y pensé que era culpa mia, porque llegué un poco tarde, aunque él no hizo ningún comentario.
La conversación no era muy animada, así que le propuse ir a un lugar más intimo para poder charlar más tranquilamente.
Fuimos a un restaurante y el seguía portándose de forma extraña. Estaba como ausente. Entonces pensé que sería culpa mía por el retraso, o quizás algo más serio rondaba por su cabeza.
Le pregunté y me dijo que no tenia nada que ver conmigo. Pero no me quedé convencida.
En el camino de regreso a casa, en el coche, le dije que lo quería mucho y el se limito a pasarme el brazo por los hombros, sin contestarme. No se como explicar su actitud porque no me dijo que él también me quería.
Llegamos por fin a casa y en ese momento pensé que quería dejarme. Por eso intenté hacerle hablar, pero encendió la tele y se puso a mirarla соn aire distante, como haciéndome ver que todo había acabado entre nosotros. Por fin desistí y le dije que me iba a la cama.
Mas o menos diez minutos mas tarde, él vino también y, para mi sorpresa, correspondió a mis caricias e hicimos el amor. Pero seguía teniendo un aire distraído.
Después quise afrontar la situación , hablar соn él cuanto antes, pero se quedó dormido. Empecé a llorar y lo hice durante horas hasta que quedé dormida.
No se que hacer. Estoy casi segura que sus pensamientos están соn otra mujer. Mi vida es un autentico desastre.
Diario de ÉL
Perdió Boca. Bue, al menos... me eché un polvo
Un lorito mexicano que viajaba en un avión, en primera clase, llama a la azafata:
- Oye guаrrа... vení a atenderme.
- Si, ¿Qué desea Señor Loro? - responde la aeromoza.
- Quiero un tequila, y que me pongan una película XXX, enclenque.
- Si Señor Loro, inmediatamente cumplo su orden.
El hombre que estaba sentado al lado del loro aprovecha cuando se acerca la azafata a traerle el tequila, y le dice:
- Señorita ¿Por favor podría traerme un café?
- Si se espera, se lo traigo más tarde -Le responde la azafata de mala manera.
Un poco más tarde, el loro vuelve a dirigirse a la azafata:
- Oye zopenca, tráeme otro tequila.
- Sí Señor Loro, соn mucho gusto, ya se lo traigo.
- A mi tráigame por favor el café que le pedí hace media hоrа, señorita ?Solicita el hombre.
- Usted se espera, ¡no me apure señor! -responde la dama muy enojada.
Media hоrа más tarde, el loro grita de nuevo a la azafata:
- Mensa, tráeme otro tequila.
- Enseguida Señor Loro -dice la azafata.
- Señorita, ¿y mi café? -pregunta el hombre ya muy serio.
- Usted se espera, señor ¿No ve que estoy muy ocupada?
El lorito mira al hombre del café y le dice:
- Vea amigo, pida su café como lo hago yo; Yo le ordeno соn firmeza, la trato mal, la insulto para que vea quien es el que manda.
- Tiene toda la razón ?dice el hombre, y empieza a gritar: ¡Oiga! sirvienta asquerosa, ¡tráeme mi café inmediatamente! Pero muévase golfa enclenque...
Inmediatamente aparece la azafata acompañada de un sobrecargo como de dos metros. Cogen al hombre y al loro por el cuello y los tiran del avión sin compasión.
Cuando van cayendo por los aires, el loro felicita al hombre diciendo:
- Oiga amigo, ¡Hay que ser muy macho para insultar a una aeromoza, en un avión en pleno vuelo, y sin tener alas para volar...!