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Últimos Chistes - Page 1033
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Últimos chistes divertidos
La profesora les dice a los alumnos, hoy vamos a hablar que hacen nuestras mamas.
- ¿A ver Pepito, tu mamá a que se dedica?
- Mi mamá es abogada.
- ¿Y que es lo que hace?
- Pues cuando alguien, tiene algún problema mi mamá le ayuda.
- Muy bien pepito.
- A ver Antonio, ¿tu mamá a que se dedica?
- Mi mamá es ama de casa.
- ¿Y qué es lo que hace?
- Pues, hace la comida, hace las camas, nos cuida.
- Muy bien Antonio.
- A ver Jaimito, ¿tu mamá a que se dedica?
- Mi mamá es sustituta.
- ¿Y que es lo que hace?
- Se acuesta соn hombres y le dan dinero.
- ¡Pero Jaimito! Eso es prostituta.
- No señorita. La prostituta es mi tia,mi mamá la sustituye, cuando mi tia está enferma.
Dos amigos se encuentran por casualidad:
- Hombre, Paco, ¿qué tal? ¿qué te cuentas?
- Hombre, Pepe, pues nada, acabo de volver de viaje. He estado haciendo un curso de Lógica en Harvard.
- ¿Un curso de Lógica? ¿Y eso cómo es?
- Pues mira, por ejemplo, Paco ¿Tú tienes una pecera?
- Sí.
- Eso quiere decir que te gustan los peces, ¿no?
- ¿Los peces? Pues sí, sí me gustan.
- Eso quiere decir que te gustan las cosas de colores variados y llamativos, ¿no?
- Bueno? Sí.
- Entonces, eso significa que te gusta la belleza, ¿no?
- Hm? Sí, claro.
- Si te gusta la belleza, entonces te gustan las mujeres, ¿no es verdad?
- Ноsтiа, ¡sí!
- ¿Ves? He partido del hecho de que tienes pecera, y por un proceso deductivo he concluido que te gustan las mujeres. ¡Eso es la Lógica!
Un tiempo después Pepe se encuentra соn otro amigo, y le cuenta lo sucedido:
- Oye, ¿Sabes que Paco ha estado haciendo un curso de Lógica en Harvard?
- ¿De Lógica? ¿Y eso cómo es?
- Pues mira, mu fácil, ¿tú tienes pecera?
- Yo no.
- Pues? ¡Pues tú eres маriсón!!!
La Historia de un Feo.
Voy a contarles mi historia, no es una historia de amor ni tiene un final
Feliz, pero es la única que tengo por haber nacido así, feo, muy feo.
Cuando nací, el doctor fue a la sala de espera y le dijo a mi padre, "hicimos lo
Que pudimos, pero salió".
Mi mamá no sabía si quedarse conmigo o соn la placenta.
Como era prematuro me metieron en una incubadora, соn vidrios polarizados.
Mi madre nunca me dio el pecho porque decía que sólo me quería como amigo. Así que en vez de darme el pecho, me daba la espalda.
Es por eso que debo haber quedado petiso, tan petiso que en lugar de ser enano, soy profundo. De chico iba por los cuarteles para que me gritaran:
¡ Alto! ¡Alto!
Yo siempre fui muy peludo. A mi madre siempre le preguntaban:
Señora, a su hijo, ¿Lo parió o lo tejió?
Mi padre llevaba en su cartera la foto del niño que ya venía en la cartera
Cuando la compró.
Una vez me perdí, le pregunté al policía si creía que íbamos a encontrar a mis
Padres y me contesto:
No lo sé, hay un montón de lugares donde se pudieron haber escondido.
Y para colmo era muy flaco, tan flaco que un día metí los dedos en el enchufe y
La electricidad erró la patada.
Era realmente flaco, para hacer sombra tenía que pasar dos veces por el mismo
Lugar.
Pero mi problema no era ser tan flaco sino ser FEO.
Mis padres tenían que atarme un trozo de carne al cuello para que el реrrо jugara conmigo.
Sí amigos, yo soy FEO, tan FEO que una vez me atropelló un auto y quedé mejor.
Cuando me secuestraron, los secuestradores mandaron un dedo mío a mis padres
Para pedir recompensa. Mi padre les contestó que quería más pruebas.
Yo creo que no pagaron el rescate porque en casa éramos muy pobres, pero eso sí, a pesar de nuestra situación económica, somos muy honrados. Mi padre era tan honrado que un día encontró trabajo, y lo devolvió.
Por eso tuve que trabajar desde chico. Trabajé en una tienda de animales y la gente no paraba de preguntarme cuánto costaba yo.
Un día llamó una chica a mi casa diciéndome, "Ven a mi casa que no hay nadie", cuando llegué no había nadie.
El psiquiatra me dijo un día que yo estaba lосо. Yo le dije que quería escuchar una segunda opinión. De acuerdo, además de lосо es usted muy feo, me dijo.
Una vez cuando me iba a suicidar tirándome desde la azotea de un edificio de 50
Pisos, mandaron a un cura a darme unas palabras de aliento. Sus palabras fueron:
¡ En sus marcas, listos!
El último deseo de mi padre antes de morir era que me sentara en sus piernas. Lo habían condenado a la silla eléctrica.
- Esposa: ¿A dónde vas?
- Marido: Salgo un rato.
- ¿Te vas соn el auto?
- Sí.
- ¿Tienes bencina?
- Sí, ya le puse.
- ¿Vas a tardar mucho?
- No mucho.
- ¿A dónde vas?
- No sé, por ahí. A dar una vuelta.
- ¿Y no prefieres ir caminando?
- No, voy соn el auto.
- ¿Me traes un helado?
- ¿De qué sabor?
- De chocolate.
- Bueno, voy a la vuelta por la heladería y te traigo.
- ¿A la vuelta?
- Y si no, se derrite.
- ¿Por qué no vas ahora, vuelves y me lo dejas?
- Mejor a la vuelta, va a ser mejor.
- Ya...
- Cuando vuelvo tomamos el helado juntos.
- Pero a ti no te gusta el chocolate.
- Me compro otro.
- ¡Trae de vainilla!
- Tampoco me gusta la vainilla.
- Entonces de frutilla, que nos gusta a los dos.
- OK. Besos, vuelvo en un rato.
- Mijito.
- ¿Qué?
- Mejor frutilla no. Trae limón.
- ¡No me gusta el limón!
- Entonces traeme chocolate a mí y para ti lo que quieras.
- Fue lo que dije al principio.
- ¿Estás siendo irónico?
- No, me voy.
-¡ Dame un beso!
- Bueno... (beso)
- ¿Vas соn tu auto o соn el mío?
- Соn el mío.
- Usa el mío, tiene CD. El tuyo no.
- No voy a oír música, voy a despejarme un poco.
- ¿Necesitas despejarte?
- No sé, cuando salga te digo.
- ¡No tardes!
- No tardo... (abre la puerta).
- Amor...
- ¿Y ahora qué...?
- ¡Qué grosero! ¡Mejor ándate!
- Estoy intentando irme y no me dejas.
- ¿Por qué tienes que ir solo? ¿Te vas a encontrar соn alguien?
- ¿Qué quieres decir?
- Nada.
- (Cariñoso) ¿Creés que te estoy engañando соn alguien?
- No... claro que no... pero tú sabes cómo son.
- ¿Cómo son quiénes?
- ¡Los hombres!
- ¿Estás generalizando o estás hablando de mí?
- Estoy generalizando.
- Entonces no se aplica a mí. Sabes que no te haría algo así.
- Ya, bueno. Anda entonces.
- Me fui.
- Espera.
- ¡Ay por Dios! ¡¿Qué?!
- Llévate el celular, ¿quieres?
- ¿Para qué? ¿Para que me estés llamando a cada rato?
- No. Por si pasa algo.
- No te preocupes.
- Perdóname por la desconfianza. ¡Es que te extraño!
- Está bien. No quise contestarte así. Te amo.
- ¡Yo también!
- ¿Puedo usar tu celular?
- ¿Para qué?
- Es que me gustan unos jueguitos.
- ¿Quieres mi celular para jugar?
- Sí.
- Usa la computadora, hay un montón de juegos ahí.
- No entiendo ese aparato...
- ¿Y para qué me hiciste que te la comprara el mes pasado?
- No importa. Llévate el celular porque si no, lo voy a usar.
- Úsalo, no hay nada importante en él.
- ¿Sí?
- Sí.
- ¿Dónde está?
- ¿Qué cosa?
- ¡Lo que debería estar en el celular y no está!
- ¿Qué?
- ¡Nada! ¡Olvídalo!
- ¿Estás nerviosa?
- No, no estoy.
- Entonces me voy.
- Lo último.
- -¿¿¡¡QuééééÉÉÉÉ!!??
- ¡No quiero más el helado!
- ¿Ah no?
- ¡No!
- ¡Entonces yo no voy a salir!
- ¿Ah no?
- ¡No!
- ¿Entonces te quedas conmigo?
- No, me aburriste. ¡Me voy a dormir!
- ¿Estás nervioso?
- ¡Sí!
- ¿Y por qué no te vas a dar una vuelta para despejarte?