Últimos chistes divertidos

Muere un hombre de profesión Ingeniero y se va al cielo, allí encuentra a San Pedro ocupado соn tantos papeles sobre su escritorio, después de presentarse соn el, San Pedro no lo encuentra en las listas de personas fallecidas así que le dice:
"Lo siento pero su nombre no figura en las listas". El Ingeniero entonces se va al infierno y allí lo recibe Satanás quien después lo pasa adelante.
Al tiempo el ingeniero se aburre de estar allí en aquella soledad del infierno, así que decide hacer mejoras en el lugar, les instala entonces escaleras eléctricas, purificador de cenizas, les pone una red de Internet ADSL avanzado соn computadoras Intel Pentium V, red de teléfonos para ondas de frecuencia utilizadas соn celulares.
Pasan los meses y San Pedro decide averiguar por qué ya nadie del infierno le llama, entonces toma el teléfono y se comunica соn Satanás, San Pedro le dice:
"Hola, ¿Cómo está todo por allá abajo? Hace tiempo no sé de ustedes"
. Entonces Satanás le responde:
"Muy bien, estamos a todo dar, nunca antes habíamos estado tan bien como ahora"
. San Pedro le pregunta:
"¿Y a qué se debe ese cambio?". Bueno, dice Satanás, ahora tenemos escaleras eléctricas, purificador de cenizas, red de Internet ADSL avanzado соn computadoras Intel Pentium V, red de teléfonos para ondas de frecuencia utilizadas para los celulares, escribe a mi correo electrónico el cual es: diablofeliz@infierno. Org
Y San Pedro sorprendido le dice:
"¿Cómo lograste conseguir tantos adelantos técnicos?? Bueno, responde Satanás, gracias a un ingeniero que tenemos соn nosotros, todos aquí estamos contentos соn él. San Pedro le dice:
"Un ingeniero, eso no es posible, debe de ser un error, no puedes tener un ingeniero en el Infierno, ya mándamelo de inmediato al cielo, sino me lo envías de vuelta te demandaré"
. Satanás, entonces empieza a reírse соn tanta fuerza que las lágrimas se le salían de los ojos, después de recuperarse de la risa le dice:
"Así y cómo piensas demandarme, si todos los abogados están en el infierno".
Dos curas estaban hospedados en un convento para participar en un gran evento religioso. Para no incomodar a las hermanas residían allí, los padres salían poco de su cuarto y tomaban el baño muy tarde, para no encontrarse соn ninguna monja. Una noche, salieron de su cuarto a tomar el baño y, ya estando allí, se dieron cuenta de que no había jabones.
Entonces uno de ellos dijo:
- Yo tengo jabones en mi cuarto. Voy a buscarlos.
Pensando en ganar tiempo y sin imaginar que pudiera aparecerse alguien a esas horas, el padre fue a buscar los jabones completamente desnudo. Ya en su cuarto, tomó dos jabones, uno en cada mano, y se dirigió al baño, donde lo esperaba el otro padre. A mitad del corredor, se encontró соn tres monjas que se quedaron perplejas. Como no había donde esconderse, el padre se pegó a la pared y se quedó inmóvil, como una estatua. Las tres hermanas se acercaron a la estatua, admirando la perfección de la obra, hasta que una de ellas llevó una mano a los genitales y jaló el miembro del padre, que, asustado, dejó escapar un jabón. La segunda monja exclamó:
-¡ Madre mía! ¡Es una estatua distribuidora de jabones! Las hermanas se quedaron maravilladas y, para comprobarlo, la otra hermana también jaló del miembro del padre, que inmediatamente soltó un jabón más. Entonces, la tercera monja repitió la operación y no vio ningún jabón. Intentó jalar una vez más ¡y nada! Otra vez y otra vez, todo para recibir un jabón, y nada. Hasta que gritó, llena de entusiasmo:
-¡ Hermanas, la estatua también suelta shampoo!!!