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La oración de Cornelio
Oh Señor:
Que mi esposa nunca me ponga cuernos
Y, si lo hace, que nadie la vea
Y, si la ven, que nadie me lo cuente
Y, si me lo cuentan, que yo no les crea
Y, si les creo, que yo no me de ira
Y, si me da ira, que no la asesine
Y, si la asesino, que no me encarcelen
Y, si me encarcelan, que no me violen
Y, si me violan que no sienta dolor
Y, si siento dolor, que no me guste
Y, si me gusta, que no me saquen de la cárcel
Una pareja tenía dos niños pequeños, de 8 y 10 años de edad, quienes eran extremadamente traviesos. Siempre estaban metiéndose en problemas y sus padres sabían que si alguna travesura ocurría en su pueblo sus hijos estaban seguramente involucrados.
La mamá de los niños escuchó que el sacerdote del pueblo había tenido mucho éxito disciplinando niños, así que le pidió que hablara соn sus hijos. El sacerdote aceptó pero pidió verlos de forma separada, así que la mamá envió primero al niño más pequeño.
El sacerdote era un hombre enorme соn una voz muy profunda, sentó al niño frente a él y le preguntó gravemente:
-¿ Dónde está Dios?
El niño se quedó boquiabierto pero no respondió, sólo se quedó sentado соn los ojos pelones.
Así que el sacerdote repitió la pregunta en un tono todavía más grave:
-¿ Dónde está Dios?
De nuevo el niño no contestó.
Entonces el sacerdote subió de tono su voz, aún más, agitó su dedo frente a la cara del niño, y gritó:
-¿ Dónde está Dios?
El niño salió gritando del cuarto, corrió hasta su casa y se escondió en el closet, azotando la puerta.
Cuando su hermano lo encontró en el closet le preguntó:
-¿ Qué pasó?
El hermano pequeño sin aliento le contestó:
-¡ Ahora si que estamos en graves problemas hermano, han secuestrado a Dios y creen que nosotros lo tenemos!
Jaimito estaba andando en bicicleta cuando pasa por frente de la iglesia, en eso lo alcanza a ver el cura del barrio y le dice:
- Ven Jaimito, hace mucho que no vienes a la iglesia, vamos a rezar un "Padre Nuestro".
Jaimito соn cara de preocupación le contesta:
- No padre, no puedo, me van a robar la bicicleta.
El padre lo toma de la mano y le dice:
- Pasa hijo, el Espíritu Santo te cuida la bicicleta.
Una vez terminado el "Padre Nuestro", Jaimito dice:
- En el nombre del Padre, del Hijo, amén.
El cura lo mira y le dice:
- No Jaimito, ¿ya te has olvidado de orar?, a ver, repítelo de nuevo.
- En el nombre del Padre, del Hijo, amen.
- Nooooo - dice desesperado el cura al ver que Jaimito insistía соn lo mismo.
- Dices en el nombre del padre, del Hijo, Amén, ¿y el Espiritu Santo?
A lo que Jaimito lo mira intrigado y responde:
- ¿Ya se olvidó que me está cuidando la bicicleta?
El padre Anselmo invita a la anciana organista de la parroquia, a que practique los últimos arreglos musicales que tiene para la semana Mayor, directamente en la iglesia, en su órgano musical.
Cuando el clérigo decide escuchar los ensayos, va y se sienta junto a la organista, y se dispone a disfrutar la música de la talentosa anciana, pero de pronto observa sobre el órgano, ¡una pequeña pecera de cristal que no tiene peces! en su lugar ¡hay un "condón" que flota sobre el agua! El cura mira a la organista extrañado, pero ésta no se da por enterada de la interrogación implícita que él tiene en su mirada. Sin poderlo evitar más el cura pregunta:
-¿ Que es eso que flota en la pecera?
- Ah! sí padrecito: es que un día encontré en la calle un pequeño sobre plástico muy curioso, lo levante y leí que decía:
"Consérvelo en un lugar fresco."
"Colóquelo sobre el órgano para evitar enfermedades contagiosas."
- Y desde que lo estoy haciendo, ni un resfriado me ha dado!