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Una vez acabado el año fiscal, la Agencia Tributaria envió un inspector de Hacienda para auditar los libros de una sinagoga. Mientras los iba comprobando, se giró hacia el rabino y le dijo:
- Observo que compraron un montón de cirios. ¿Qué es lo que hacen соn los restos de cera que gotean?
- Buena pregunta -dijo el rabino-. Las vamos guardando y las devolvemos al fabricante, y de vez en cuando ellos nos envían gratis una caja de cirios.
- ¡Oh! -respondió el inspector, algo decepcionado соn que su insólita pregunta hubiese tenido una respuesta tan buena, pero continuó соn sus odiosas maneras-. ¿Qué me puede decir sobre sus compras de galletas? ¿Qué hacen соn las migajas?
- Ah, sí -respondió el rabino, dándose cuenta de que el inspector estaba intentando ponerle en un aprieto соn su absurda pregunta-, las recogemos y las devolvemos a los fabricantes, y de vez en cuando nos envían gratis una caja de benditas galletas.
- Ya veo -respondió el inspector, estrujándose el coco para ver como podía sacar de quicio al sabelotodo del rabino-. Bien, rabino, y entonces ¿qué es lo que hacen соn los prepucios que van quedando de las circuncisiones que llevan a cabo?
- Pues aquí tampoco desperdiciamos nada -respondió el rabino-. Lo que hacemos es irlos guardando y enviarlos a la Agencia Tributaria, y de vez en cuando, una vez al año más o menos, ellos nos envían un сарullо completo.
Esta era una vez un padrecito que estaba dando un sermón en una cabaña, en eso un comienza a temblar, el padrecito dice:
El ave María.
La gente comienza a rezar, ave María Purísima, el terremoto sigue, entonces el padrecito dice:
El rosario.
Entonces la gente comienza otra vez a rezar, pero en eso mira hacia arriba y ve que unas tablas se van a derrumbar, y dice:
Las tablas.
Y la gente dice:
Uno por uno, uno, uno por dos, dos...
Un avión que transportaba un importante grupo de ingenieros especializados que se dirigían a una cumbre de alta tecnología, se accidenta y fallecen todos estos genios de la mecatrónica moderna.
Al llegar al Cielo, no son atendidos ya que San Pedro se encontraba organizando una cena para las 11.000 Vírgenes. Los ingenieros después de esperar durante varios días, deciden ir a alojarse en el infierno en vez de quedarse vagando en la eternidad sin hacer nada.
En el infierno después de llenar un sencillo formato de admisión, reciben el alojamiento requerido de manera inmediata. Luego de un poco de descanso, los ingenieros, laboriosos como todos ellos, se dedicaron a diseñar todo todo tipo de mejoras al lugar.
En poco tiempo ya tenían ascensores, escaleras eléctricas, cámaras de monitoreo permanente, comunicación соn imágenes holográficas para los 7 infiernos, alarmas contra fugas, transmisión telepática utilizando los cuernos como antena, etc. etc. y continuaban trabajando en nuevos proyecto de alta tecnología.
Se hicieron a tal popularidad los ingenieros, que todo el otro mundo hablaba de ellos, y fue así como el cuento de los ingenieros llegó a oídos de San Pedro, y este decidió llamar al diablo en forma inmediata:
- Hola Lucifer, he sabido que las cosas han mejorado mucho por allá... ¿Quieres contarme algo de eso?
- Claro que te contaré, no por compartir la dicha, si no para producirte envidia... ( ja ja ja) Hemos alojado a un grupo de ingenieros fabulosos que han realizado todo tipo de mejoras tecnológicas al lugar; соn decirte que han enviado cámaras espías al cielo y ahora mismo estoy viendo las recamaras de las 11.000...
-¿ Un grupo de ingenieros? Pero si aquí en cielo no hemos juzgado ni condenado a ningún ingeniero; de tal manera que si los tienes allá, es de forma ilegal. Los ingenieros nunca van al infierno. Te demandaré por esto... - Terminó diciendo San Pedro en su santa ira.
- JA JA JA - Responde el diablo. - Y tu de donde vas a sacar un representante para la demanda, SI TODOS LOS ABOGADOS ESTÁN AQUÍ...!
Jesús y sus discípulos en la última cena. Dice Jesús:amigos, hemos disfrutado mucho соn esta cena, pero ha llegado la hоrа de pagarla, Santiago...
Santiago: Yo no puedo,maestro,estamos a final de mes y estoy tieso.
Juan: Maestro, acabo de meterme en una barca nueva y las letras me superan.
Tomás: Imposible, maestro, yo invité la semana pasada y no puedo pagar otra vez.
Así uno por uno, nadie paga, hasta que llega Judаs.
Judas: Bueno, pagaré yo. Total, voy a cobrar esta noche.