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Un hombre se fue de vacaciones соn su mujer y su suegra.
Total, que fueron a un Hotel que les habían recomendado y que según parecía era muy lujoso y соn un precio razonable.
Pues bien, mientras estuvieron allí, todo fue sobre ruedas hasta que llegó el momento de pagar la cuenta...
La cuenta se había disparado hasta unas cifras desaforadas, el hombre se dispuso, lógicamente, a cursar la correspondiente queja, puesto que en la agencia de viajes el presupuesto que les habían facilitado era bastante más barato.
- Oiga, verá es que he estado mirando la cuenta, y aquí hay cosas que están equivocadas. Mire, aquí dice:
"Uso de piscina disponible", y ni yo ni mi familia no hemos ido ningún día a la piscina.
- Ya, pero la piscina hay la tenía, si no la ha usado es su problema...
- También dice:
"Uso de la biblioteca:
" y ni sabía que había.
- Mire usted, allí estaba disponible, si no la ha usado eso es algo que a nosotros no nos importa.
- Y que me dice lo de:
"Consumo bebidas en mini-bar:
". ¡No hemos probado ni gota de alcohol!
- ¿Qué quiere que le diga..., ahí lo tenía y las bebidas estaban disponible.
- Bien. La cuenta asciende a 3000 BsF verdad, pues le voy a pagar la mitad.
- ¿Cómo dice?
- Sí, es lo que les cobro por ****se usted a mi suegra.
- !Pero si no la hemos tocado nadie en el Hotel!
- Sí, pero ahí la teníais y estaba disponible. ¡Si no lo habéis hecho es vuestro problema
“Renuncié, le saqué la madre a mi jefe, me gasté las prestaciones en guaro y mujeres, traté mal a mi suegra, me separé de mi esposa. Le eché los perros a mi cuñada, pateé al реrrо de mi vecino, saqué fiado hasta el tope en la pulpe, topé todas las tarjetas de crédito. Confío en ustedes, mayas, porque donde no se acabe el mundo el viernes, estoy metido en un gran vergueo”.
Una mujer cansada e indignada de escuchar discusiones entre su marido y su mamá, le dice al marido:
- Por favor nеgrо, hacéme un favor, andá a la casa de mi mamá y hablále bien, intenta acercarte, sólo Dios sabe cuánto tiempo más la tengamos соn nosotros.
El marido le responde:
- Está bien, gorda, lo voy a hacer, pero que conste que lo hago por vos.
Llega a la casa de su suegra, golpea y ahí se encuentran, el hombre amablemente le dice:
- Hola suegrita, ¿cómo anda?, ya la estábamos extrañando.
La suegra sorprendida lo mira y le dice:
- Bien acá ando, intentando descansar.
Y el hombre pregunta:
- Mire suegrita, ¿usted cree en la vida después de la muerte?
- Sí, responde la suegra.
- Bueno si usted se muriera, Dios no lo permita, ¿en qué animal le gustaría reencarnarse?
- Mmmmmmmmm, me gustaría en una víbora, le responde la suegra.
Y el hombre dice:
- ¡Noooo! ¡Pero tiene que ser algo que nunca haya sido!