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Estaba un japonés, un estadounidense y un mexicano en el edifico más grande del mundo.
El japonés le dice al resto:
Les propongo un reto, ustedes deberán ir a la sima de ese edificio y aventar su reloj desde el último piso, y venir corriendo abajo y agarrarlo соn la mano.
Todos Aceptan. Primero va el japonés y lo avienta, baja corriendo, pero lo encuentra destruido.
Luego va el estadounidense lo avienta, baja corriendo pero, lo encuentra igual que el japonés.
Y el último va el mexicano lo avienta, baja caminando, cuando llega abajo no lo ve mira para arriba y se va a tomar una malteada, se va соn sus amigos y se duerme; después de un rato vuelve y lo acacha соn la mano.
¡ Increíble!, dicen el japonés y el otro, y le preguntan:
¿ Cómo le hiciste?
Y responde el mexicano:
Es que lo atrasé una hоrа.
Estos eran dos excelentes estudiantes en su segundo año de universidad, que debían tomar un examen final el lunes de la próxima semana. Se enteran que, justo ese fin de semana, habría una gran fiesta en una universidad exclusiva de señoritas en otra ciudad. Como están tan confiados de que pasarían el examen, deciden salir el viernes en la noche, llegar a la fiesta el sábado y regresar el domingo en la mañana соn suficiente tiempo para estudiar toda la noche del domingo y tomar el examen el lunes. La fiesta estuvo tan buena que no fue hasta tarde el domingo que salieron de regreso, llegando el lunes en la mañana directamente a su salón de examen. Hablan соn el profesor, le narran lo sucedido pero le indican que salieron de regreso el domingo por la mañana y se les había pinchado un neumático al auto, que el de repuesto estaba también pinchado, por lo tanto tuvieron que esperar mucho tiempo para resolver su problema. Le piden si es posible tomar el examen el próximo día a lo cual accede el profesor.
Después de estudiar toda la noche, se presentan la próxima mañana donde su profesor. Este les entrega dos pliegos de papel a cada uno pero los envía a salones diferentes.
En la primera página había una pregunta que valía 5 puntos la cual fue contestada rápidamente. Al pasar a la próxima página se encontraron соn la siguiente pregunta para la cual no estaban preparados:
Por 95 puntos, ¿Cuál de los dos neumáticos?
Un hombre toma un taxi y le dice al taxista:
Calle Castalla número 5, por favor.
El hombre durante el trayecto iba muy atareado consultando una guía turística y para hacerle una pregunta al taxista llama su atención соn una palmada en el hombro:
Por favor...
El taxista sobresaltado empieza a dar volantazos para uno y otro lado de la calzada, está a punto de colisionar соn un coche que venía en sentido contrario, del volantazo casi embiste a un camión por detrás, se sube a la acera y casi atropella a una mamá que iba соn su niño en un carrito, y finalmente se queda empotrado contra el escaparate de un supermercado.
Pasado un rato, los dos se reponen del accidente y le dice el taxista al cliente:
No me dé estos sustos, por favor, que casi se me para el corazón.
El cliente le contesta:
Perdone, si llego a saber que se iba a asustar tanto no le hubiera tocado el hombro
Y responde el taxista:
Es que es mi primer día, ¿sabe?, y no estoy acostumbrado.
El cliente para quitarle hierro al asunto le pregunta:
¿ A qué se dedicaba antes?
Y le contesta el taxista:
Era chofer de una funeraria.