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A las 2:00 hs del viernes,una joven muy atractiva grita exaltada desde la puerta del obispado:
- ¡Confesión! ¡Padre, confesión!...
El padre atiende a sus plegarias y accede a confesarla:
- Ave María purísima.
- Sin pecado concebida.
- Hija,¿cuáles son tus pecados?
- Esta noche he pecado соn mi novio ¡por primera vez!
- A ver hija, cuéntame más.
- Empezó tocándome mi suave y larga melena rubia,luego comenzó a acariciarme mis firmes
Y largos muslos, a continuación me despojó del ceñido top y comenzó a besarme mis redondos y duros pezones,al mismo tiempo que me dejaba mi juguetón conejito al descubierto.
¡ Y ya no pasó nada más!...
El padre, соn los ojos rojos y salidos, y las venas del cuello y del brazo derecho hinchadas, exclama:
- ¡Pues te lo inventas. Pero así no me puedes dejar!
La abuela y el abuelo fueron de visita a casa de su hijo, nuera y nietos y se quedaron a pasar la noche.
Cuando el abuelo se encontró соn un frasco de Viagra
En el botiquín de su hijo, le preguntó a éste
Si podía usar una de las pildoritas.
El hijo le dijo:
- Yo creo que no deberías hacerlo, Papá;
Son muy fuertes. Y son muy caras.
- ¿Cuánto cuestan? Preguntó el abuelo.
- 20 Eur. por pastilla - le contestó el hijo.
- No importa, dijo el abuelo,
- Insisto en que quiero probar. Al irme por la mañana, te dejaré el dinero debajo de la almohada.
Al día siguiente, cerca del mediodía, el hijo encontró 220 Eur. bajo la almohada.
Llamó al abuelo y le dijo,
- Te dije que cada píldora costaba 20 Eur. no 220.
- Te entendí, respondió el abuelo. ¡Los 200 Eur. los puso la abuela!
Se encuentran en un bar un italiano, un francés y un mexicano, y platican sobre lo que hicieron la noche anterior. El italiano dice:
- Anoche cuando llegué a mi casa, despojé de todas sus ropas a mi mujer, la lleve a la alcoba, le hice un romántico masaje соn un finísimo aceite de almendras, y luego hicimos el amor... La hice gritar durante 10 minutos.
El francés dice:
- Anoche cuando llegué a mi casa, despojé de todas sus ropas a mi mujer, la lleve a la alcoba, le hice un masaje erótico соn un aromático aceite afrodisíaco, y luego hicimos el amor... La hice gritar durante 20 minutos.
El mexicano dice:
- Anoche cuando llegué a mi casa, le saqué toda la ropa a mi mujer, yo no la lleve a la alcoba, allí mismo en el sofá le hice un calentador masaje соn manteca de cerdo, y luego hicimos el amor... La hice gritar cuando menos durante 3 horas...
Los otros dos amigos se miran aterrados y preguntan:
-¿ Tres horas? ¿Y como hiciste para hacerla gritar durante tanto tiempo?
-¡ Es que luego me limpié las manos en la cortina!