Últimos chistes divertidos

Carlos lleva a su bella mujer a la clínica para que sea sometida a una complicada operación. El médico le informa que los resultados solo se sabrán hasta dentro tres días, después de la recuperación.
Apenas se completaron los 3 días Carlos llama a la clínica para enterarse del estado de su hermosa mujer, y le contesta la recepcionista:
- Buenos días, Clínica Municipal, a sus ordenes...
- Gracias señorita, llamo para averiguar por el estado de la paciente del 421 que fue operada hace tres días...
- Muy bien, ya lo comunico соn el médico a cargo.
Mientras Carlos espera la comunicación, las lineas telefónicas se cruzan y resulta comunicado соn un taller de reparación de motos en donde alguien pregunta por su Yamaha; hay un ruido de interferencia, y Carlos pregunta:
- Hola, ¿me escucha bien?
- Si señor, y no se preocupe en cuestión de 2 días se la entregamos...
- Ah, eso quiere decir que todo salió bien ¿Verdad?
- Si, muy bien, aunque se presentaron más dificultades de las que esperábamos. Tenia varias piezas desgatadas, pero ya se las cambiamos. Yo creo en 2 días ya la puede montar de nuevo...
-¿ Montarla de nuevo?
- Si, la puede montar de nuevo sin ningún problema. Le cambiamos el tubo de admisión que ya estaba carcomido. Se ve que usted le da соn frecuencia... el desgaste interior lo demuestra. Debería aceitarla cada 8 días... Además, su pistón ya está muy usado; no tiene valor. Para probarlo, le metimos un pistón más grueso que el suyo y los resultados fueron excelentes. También le ampliamos el tubo de escape que ya tenía una gruesa capa de orín...
-¿ Tubo de escape? ¿Orín? -pregunta Carlos desconcertado.
- Si, el tubo de escape por donde salen los gases... Es que estaba obstruido, pero ya quedó perfecto...
- Un momento, -dice Carlos y trata de agregar... déjeme decirle que ...
- No, Usted no diga nada hasta que no la vea: ¡Yo personalmente la probé, luego la han montado 5 de mis colegas, y соn todos se ha portado de maravilla!
Un ateo estaba paseando en un bosque, admirando toda la belleza de la naturaleza .
- Pero ¡qué árboles majestuosos! ¡Qué poderosos ríos! ¡Qué bellos animales! iba diciendo a medida que caminaba a lo largo del río.
Luego escucha un ruido en los arbustos detrás de él.
Se volteó para mirar.
Fue entonces que vio un enorme oso-pardo caminando en su misma dirección. Se largó a correr lo más rápido que pudo.
Miró por encima del hombro y vio que el oso estaba demasiado cerca. ¡Aumentó la velocidad!
Era tanto su miedo que los ojos se le llenaron de lágrimas.
Fue entonces que se tropezó y cayó desamparado. Rodó por el suelo. Rápidamente, intentó levantarse, pero
El oso ya estaba sobre él, procurando agarrarlo соn su fuerte pata izquierda y соn la otra pata, lo trataba de agredir ferozmente.
En ese preciso momento, el ateo exclamó: Oh, ¡Dios mío!
Entonces el tiempo paró. El oso se quedó sin reacción. El bosque se sumergió en total silencio.
Hasta el río paró de correr. A medida que una luz clara brillaba, una voz venía del cielo diciendo:
– Tú negaste mi existencia durante todos estos años, enseñaste a otros que yo no existía, y redujiste la creación a un accidente cósmico.
¿ Esperas que yo te ayude a salir de este apuro?
¿ Debo esperar que tengas fé en mí?
El ateo miró directamente a la luz y le dijo:
– Sería, de hecho muy hipócrita de mi parte, pedir que, de pronto, me pases a tratar como un creyente.
Más tal vez… ¿pudieras convertir al oso y hacerlo cristiano?
– Muy bien, dijo la voz. La luz desapareció. El río volvió a correr y los sonidos del bosque regresaron.
Entonces el oso recogió sus patas, las juntó en actitud de oración, hizo una pausa, bajó la cabeza y dijo:
Señor, bendice este alimento que ahora me voy a comer. Amén