Un tipo va en coche por la carretera y se da cuenta de que está perdido. Se detiene en un arcén y pregunta a un viandante que pasaba por allí:
- Oiga, ¿puede ayudarme? He quedado a las seis соn unos clientes, llevo dos horas de retraso y no sé dónde estoy.
- Por supuesto,le contesta el viandante,está usted en el interior de un coche, a 8 kilómetros del centro de la ciudad, entre 43 y 45 grados latitud norte y 60 y 63 longitud oeste.
El del coche lo mira fijamente y le dice:
- Usted es ingeniero, ¿a que sí?
- Pues sí que lo soy. ¿Cómo lo ha sabido?
- Muy fácil, porque todo lo que me ha dicho es "técnicamente correcto", pero "prácticamente inútil". Yo sigo perdido, llegaré tarde y no sé qué hacer соn su información.
El ingeniero lo mira y dice:
- Es usted jefe, ¿verdad?
- Pues mire, sí, lo soy. ¿Cómo lo sabe?
- Por cuatro razones. Primero: ni sabe dónde está, ni hacia dónde va. Segundo: ha hecho una promesa que no puede cumplir. Tercero: espera que sea otro quien le resuelva su problema. Y cuarto: está usted exactamente en la misma situación que estaba antes de encontrarnos, pero ahora, por algún motivo, parece que la culpa es mía.
Una viejita estaba caminando por la calle, arrastrando dos grandes bolsas plásticas de ваsurа, una en cada mano.
Una de las bolsas tenia un hueco y de vez en cuando un billete de 20 pesos salía de la bolsa y caía en la vereda.
Viendo esto, un policía la para y le dice:
- Señora, hay billetes de 20 pesos saliéndose de esa bolsa.
- Caramba dice la viejita, "Tengo que volverme para recoger los billetes, gracias por avisarme".
- Un momentito, dice el policía... no tan rápido. ¿De dónde sacó usted todo ese dinero? ¿Se lo ha robado?
- Oh no, dice la viejita, el terreno de atrás de mi casa, da para el estacionamiento del estadio de fútbol, y cada vez que hay un partido y los hinchas quieren orinar, antes de entrar o salir del estadio, ellos se paran enfrente de los arbustos que dan para mi casa, y orinan en mis flores que acabo de sembrar
Entonces, yo me paro detrás de los arbustos соn unas tijeras bien grandes, y cada vez que alguien se pone en los arbustos para orinar, yo le digo:
¡ Deme 20 pesos o se lo corto!
Dice el policía,
-¡ "oiga no está mala la idea" Buena suerte!
Y dígame, ¿ qué hay en la otra bolsa?
- Bueno, dice la viejita, ¡¡No todos pagan!!