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Una señora de 80 años dio a luz un precioso bebé, ginecólogos, pediatras y por supuesto la prensa, estaban muy interesados en indagar más acerca de este milagro; vinieron a la casa de la anciana solicitando ver al bebé, la anciana les dice que esperen que luego les atenderá. Al paso de una hоrа, los interesados regresan соn la misma solicitud, esta vez la anciana les pide que tengan paciencia y les dice que el bebé tiene que llorar. Esperan, luego regresan y la anciana les dice que no es posible ver al bebé porque aún no ha llorado, entonces un periodista le pregunta:
¿ Hay alguna razón por la que el bebé tiene que llorar antes que le podamos ver?
Sí, y muy buena, contesta la anciana.
¡ Se me olvidó dónde le dejé dormido!
A cincuenta metros de la playa, una chica, a punto de ahogarse, grita desesperada pidiendo ayuda. Una multitud de bañistas se acerca a la orilla a observar a la pobre mujer. En eso, un anciano que en su juventud practicó deportes se lanza al mar y соn unas cuantas brazadas llega a rescatar a la chica; la toma соn un brazo y соn el otro nada de regreso. Al llegar a la playa, el octogenario, cansado, se desploma junto a la mujer. La muchacha se recupera de inmediato y se levanta mostrando un escultural cuerpo cubierto sólo por un minúsculo biquini de hilo dental. Se acerca al anciano y coquetona le agradece:
- Buen hombre, no tengo соn qué pagarle lo que hizo por mí...
Recorriéndola соn la mirada de arriba abajo, el viejo alcanza a decir:
- ¡Sí tienes, y mucho, el que no tiene соn que cobrar soy yo!