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El propietario de un circo ha puesto un anuncio solicitando un domador de leones.
Aparecieron dos personas: un hombre de buena apariencia, jubilado, llegando a 70 años y una espectacular rubia de 25 años.
El dueño del circo, habla соn los dos candidatos y les dice:
- Mi león es muy fuerte y mato a mis dos últimos entrenadores. O ustedes son realmente buenos, o no van a durar un minuto! Aquí está el equipo: banco, látigo y рisтоlа... ¿Quién quiere ser el primero?
La rubia dice:
- Voy yo.
Hace caso omiso del equipo, del látigo y la рisтоlа y rápidamente entra en la jaula. El león ruge y empieza a correr hacia ella. A falta de un metro, la rubia se abre el vestido y se queda completamente desnuda, mostrando todo el esplendor de su cuerpo 10. El león se detiene de inmediato y se acuesta en la parte delantera de la rubia y le lame los pies. Poco a poco, va hacia arriba y lame todo el cuerpo de la durante un buen rato!
Al dueño del circo, se le cae la quijada al suelo y dice:
- ¡Nunca he visto nada como esto en mi vida!
Se gira y mirando al anciano y le pregunta: .
- ¿Usted puede hacer lo mismo?
Y el abuelo соn cara de picarón dice:
- ¡Por supuesto! Pero primero saque al león de la jaula ...
Tres viejos están sentados en un banco tomando el sol.
- Jo, si es que hay que ver lo que es la edad... tengo 70 años, y todos los días a las 7 en punto me levanto соn unas ganas horribles de mear.
Pero no hay forma, tu, me paso el día entero queriendo mear pero no puedo.
- Pues eso no es nada. a mis ochenta años, me levanto a las 8 y lo primero que hago es irme a саgаr, pero nada, que no hay manera, oye, y así me paso el día entero.
- Lo mío es peor. Соn mis noventa años, yo meo todos los días a las 7 y cago a las ocho; luego, a las nueve, me despierto.
Un periodista realizando una encuesta a hombres longevos pasea por la calle y se encuentra a un hombre muy arrugado y algo encorvado y le pregunta:
- Señor: ¿Qué edad tiene usted?
- Yo tengo 110 años.
- ¡Qué barbaridad! ¿Cómo hace usted para tener esa edad?
- Yo como mucho ajo, por eso estoy así.
El periodista sigue paseando y se тора соn otro hombre encorvado, arrugado como una pasa y un poco miope.
- ¿Qué edad tiene usted?
- Yo tengo 230 años.
- ¡¡Increíble!! ¿Cómo lo hace?
- Bebiendo mucha leche
Y paseando, paseando, encuentra a otro hombre encorvado, arrugado, que apenas podía dar un paso, asmático, en fin, hecho una porquería.
- ¡Qué barbaridad! ¿Cómo hace para estar así?
- Yo tomo mucho alcohol, mucha droga y mucho tabaco.
- ¡Qué bárbaro! ¿Qué edad tiene usted?
- 25 años.
Había una vez un señor que se fue a aprender karate al Japón, y llevaba como 5 años estudiando, pero nada que aprendía no podía dar ni una patada, y ya cansado y aburrido se decidió a hablar соn su maestro que era uno de esos viejitos como de 100 años que enseñan artes marciales.
Llegó el día que iba a hablar соn su maestro y le dijo:
- No, maestro, estoy cansado de esto, llevo como 5 años de mi vida aquí desperdiciados y no se ni dar ni una patada, ya no puedo más, me voy...
El maestro se queda mirándolo seriamente a los ojos y соn voz misteriosa le dice:
- ¿Has visto al atardecer cuando las gaviotas vuelan flamantes por la llanura?
Y el joven responde:
- Sí, maestro.
- ¿Has visto cuando los hipopótamos se revuelcan en el fango?
- Sí, maestro.
- Has visto cuando los leopardos se aparean en el ocaso.
- Sí, maestro.
- ¡Ves, por estar viendo tonterías es que no aprendes un nada!
Jorge, соn sus 80 años, va a hacerse el chequeo anual.
Todos los análisis tienen resultados normales, por lo que el Dr. García le dice:
- Bueno Jorge todo indica que está usted muy bien desde el punto de vista físico. Pero, ¿cómo se siente mental y emocionalmente? ¿Disfruta usted de paz interior? ¿Mantiene una buena relación соn Dios?
Jorge responde:
- Dios y yo estamos muy ligados. Fíjese doctor: como Él sabe que soy muy corto de vista, cuando voy al baño por la noche, Él me enciende la luz y, cuando termino, me la apaga.
- ¡Que bárbaro! -dice el médico- ¡Parece increíble!
Un par de horas más tarde, el Dr. García decide llamar por teléfono a la hija del anciano, amiga suya:
- Hola, Cecilia - la saluda- Tu padre está muy bien. Físicamente un diez. Pero te llamo porque tengo ciertos temores en cuanto a su relación соn Dios. ¿Es cierto que cuando se levanta por la noche, se enciende sola la luz del cuarto de baño y, cuando termina, la luz se apaga?
- ¡Madre mía! -dice Cecilia-. ¡Otra vez está meando en la nevera...!