Aparece un aviso clasificado en el periódico, "se necesita verdugo; interesados presentarse el día jueves".
El día jueves, aparecen tres personas, dos hombres y una mujer.
De pronto se escucha una voz, "pase el primero".
El hombre entra, la voz dice, "al frente suyo hay una puerta, detrás de ella hay una escopeta en una mesa, y está su esposa atada en una silla, entre, dispárele y el puesto será suyo".
El hombre dijo, "no puedo, no soy capaz". Entonces la voz le dijo, "puede retirarse, usted no sirve para este empleo, pase el siguiente".
Entró el segundo hombre muy decidido, la voz repitió, "al frente suyo hay una puerta, detrás de ella hay una escopeta en una mesa, y está su esposa atada en una silla, entre y dispárele, y el puesto será suyo".
El hombre entró, tomó la escopeta y se puso a llorar. Entonces la voz dijo, "Váyase, usted no sirve para esto, pase el siguiente".
Entonces entro la mujer, la voz le dijo, "al frente suyo hay una puerta, detrás de ella hay una escopeta en una mesa, y está su esposo atado en una silla, entre, dispárele y el puesto será suyo". La mujer entra, toma la escopeta y antes de que se cierre la puerta, pum, pum, pum, le descargó cuatro cartuchos en la cara a su esposo, luego se cerró la puerta y empezaron a sonar golpes, quejidos, vidrios rotos. Y así, se demoró un tiempo, cuando de pronto sale la mujer toda llena de sangre y dice:
¡ Me hubieran dicho que las balas eran de salva, me toco matarlo a sillazos!
Un matrimonio está en la cama y de repente la mujer le pregunta al marido:
Cariño, ¿Qué harías si yo muriese?
Pues, no sé, ¿Por qué?
¿ Te volverías a casar?
No, en absoluto.
¿ Es que no te gusta estar casado?
Sí, pero...
Entonces, ¿Por qué no te volverías a casar?
Pues, bueno, vale, probablemente volvería a casarme.
¡ Aaaah! (Соn cara de herida en su amor propio) ¿Y vivirías соn ella en nuestra casa?
A menos que ella tuviese otra, creo que sí.
(Соn cara de fastidio) ¿Y dormirías соn ella en nuestra cama?
Pues sí, me imagino que sí.
(Ya muy enojada) ¿Y dejarías que se vistiese соn mis ropas?
No sé, si ella quisiese, ¿Por qué no?
(Ya casi pensando en el divorcio) Vaya, vaya, ¿Y cambiarias mis fotos por fotos suyas? (Saliendo de la cama mientras apunta amenazadoramente соn el dedo) ¿Y la dejarías usar mis palos de golf?
Ah no, eso si que no. ¡Ella es zurda!