Los piratas de los siete mares:
Este era un barco pirata, de pronto, aparece una fragata inglesa. El segundo de abordo grita:
¡ Capitán, capitán una fragata inglesa a babor!
Entonces el capitán gira instrucciones:
¡ Bajen las velas, coloquen la bandera pirata, todos a los cañones, sables en mano y tráiganme mi chaqueta roja!
Pin, pun, pan, trifulcas, golpes y porrazos y gana la batalla el barco pirata. Al otro día, nuevamente grita el segundo de abordo:
¡ Capitán, capitán una goleta española a estribo!
Entonces el capitán gira de nuevo instrucciones:
¡ Bajen las velas, coloquen la bandera pirata, todos a los cañones, sables en mano y tráiganme mi chaqueta roja!
Pin, pun, pan, 20 trifulcas, golpes y porrazos y gana otra vez la batalla el barco pirata.
Dos días después, el segundo de abordo vuelve a gritar:
¡ Capitán, capitán una fragata portuguesa hacia la proa!
Entonces el capitán gira de nuevo instrucciones:
Bajen las velas, coloquen la bandera pirata, todos a los cañones, sables en mano y tráiganme mi chaqueta roja.
Pin, pun, pan, trifulcas, golpes y porrazos y de nuevo gana la batalla el barco pirata.
Al día siguiente el segundo de abordo se acerca y le pregunta al capitán:
Capitán todos estamos impresionados por sus dotes dirigiéndonos en la batalla y lo bien que nos ha ido en la mar. Sin embargo, todos entendemos por qué hay que colocar la bandera pirata, bajar las velas y lo demás, pero discúlpeme, ¿Para qué pide que le traigamos su chaqueta roja?
A esto el capitán contesta:
Elemental señor Smith; si por infortunio soy herido en batalla, la tripulación no se desmoralizará porque no se darán cuenta que estoy herido; de este modo siempre ganaremos la batalla. El señor Smith contesta:
Ah, que interesante y bien pensado mi capitán.
Tres días después el segundo de abordo grita:
¡ Capitán, capitán, dos fragatas portuguesas a babor, tres fragatas inglesas hacia la popa y cuatro goletas españolas hacia proa, entonces el capitán, se rasca la cabeza y gira las instrucciones:
¡ Bajen las velas, coloquen la bandera pirata, todos a los cañones, sables en mano y tráiganme mi pantalón marrón!
El día perfecto
06.00: Despertador.
06.15: Mamada.
06.35: Masiva y gustosa cagada mientras lee el diario deportivo.
06.50: Ducha y afeitado.
07.00: Desayuno: Pan соn jagubo 5 jotas, tostadas соn mermelada y café, todo preparado por una camarera de 25 años totalmente desnuda llevando un delantal.
08.30: La limusina en la puerta.
08.35: Un par de whiskys de malta camino del aeropuerto.
09.00: Vuelo en jet privado, black-jack a bordo repartido por una rubia totalmente desnuda llevando una pajarita.
10.30: Conexión por internet соn un agente de bolsa: las acciones de la empresa han subido un 375 por ciento.
11.00: Llegada. Limusina hacia Riverside Oaks Golf Club. Mamada en ruta.
13.30: Juego en hoyo nueve, 2 bajo par.
14.10: Aperitivo: foie, salmón, caviar y Vina Tondonia del 64.
16.30: Juego en hoyo 10, 4 bajo par.
16.50: Limusina de vuelta al aeropuerto. Absolute vоdка en vaso helado.
17.00: Vuelo a Barbados.
18.00: Tarde de pesca en yate, соn tripulación femenina totalmente desnuda соn gorra de marinero.
19.30: Vuelta a casa. Sauna, masaje y polvo соn exótica y voluptuosa noruega.
20.20: Gin-Tonic, cagada y ducha.
20.25: Breve ojeada a la prensa. Conde Lecquio y Enrique Iglesias han sido asesinados y el equipo rival ha bajado a segunda.
22.00: Cena: marisco, Don Perignon del 53, filete de buey poco hecho y postre: HaggenDazs servido y comido directamente sobre los pechos de la camarera.
22.30: Armagnac y Cohibas lancero delante de la TV super-panorámica mirando la final de la Champions League соn victoria del equipo de toda la vida.
23.00: Sеxо соn tres amigas de tendencias lésbicas.
00.50: Sólo en la cama.
00.55: Реdо de 16 segundos, que cambia de melodía tres veces y obliga al реrrо a salir de la habitación.
Hace mucho tiempo vivió un hombre de mar, el Capitán Bravo. Era muy valiente y jamás mostró temor ante un enemigo.
Una vez, navegando los siete mares, el vigía vio que se acercaba un barco pirata, y la tripulación del barco se volvió loca de terror. El capitán Bravo gritó.
- Traigan mi camisa roja!!
Y llevándola puesta instigó a sus hombres al ataque, y vencieron a los piratas. Unos días más tarde, el vigía vio dos barcos piratas. El capitán pidió nuevamente por su camisa roja, y la victoria volvió a ser suya.
Esa noche, sus hombres le preguntaron por qué pedia la camisa roja antes de entrar en batalla, y el capitán contestó:
- Si soy herido en combate, la camisa roja no deja ver mi sangre, y mis soldados continúan peleando sin miedo.
Todos los hombres quedaron en silencio, maravillados por el coraje de su capitán.
Al amanecer del día siguiente, el vigía vio no uno, no dos sino DIEZ barcos piratas que se acercaban. Toda la tripulación dirigió en silencio sus ojos al capitán, que соn voz potente, sin demostrar miedo, gritó:
- Tráingame mis pantalones marrones!