Un vendedor, un empleado administrativo y el gerente van a almorzar, y tirada en el suelo, encuentran una antigua lámpara de aceite, la frotan y aparece un Genio envuelto en una nube de humo.
- Como generalmente otorgo tres deseos, les voy a dar uno a cada uno, dice el Genio.
- ¡A mi primero! ¡Yo primero!- dijo el empleado administrativo. Quiero estar de vacaciones en el Caribe y ... ¡Рuff!
¡ Desaparece! y se encuentra en el Caribe.
Sin salir de su asombro, el vendedor grita:
- ¡Ahora a mí! Quiero estar en Hawai, descansando en la playa соn mi masajista personal, соn una inagotable provisión de cerveza y соn una top model. Y ... ¡Puf!
¡ Desaparece! para aparecer en Hawai.
- Bueno, ahora te toca a ti, le dice el Genio al gerente.
- Quiero que esos dos vuelvan a trabajar después del almuerzo!
Conclusión: Siempre hay que dejar que el jefe hable el primero.
El Director General de una importante empresa estatal, se encuentra en su despacho sin nada que hacer, cuando entra una de sus lindas secretarias a dejarle alguna correspondencia. Cuando la chica sale, el director se queda observándole el trasero, e inmediatamente le surge una tremenda duda:
"Hacer el amor соn su secretaria, ¿Es trabajo o diversión?"
Esta enorme duda lo mantiene ocupado por 5 minutos, y al no poder resolverla, llama al gerente de proyectos y se la plantea:
- Señor Gerente, si yo hago el amor соn una de mis secretarias, ¿Es trabajo o diversión ?
- No lo sé señor, lo investigaría... -responde el gerente tirando la revista que estaba leyendo.
- Bien, -dice el Director General. -Necesito esa respuesta en media hоrа.
Inmediatamente el Gerente llama a uno de sus asesores, que estaba jugando "marcianitos" en el computador y le tira la bola para que este se lo resuelva.
- Si el Señor Director hace el amor соn una de sus secretarias, se considera ¿Trabajo o diversión?
- No lo sé, señor Gerente...
- Bien, -dice el gerente. Le doy 20 minutos para que lo investigue y me dé una respuesta.
El asesor llama a uno de sus asistentes, quien ese momento hablaba por el móvil соn su novia, y le traslada la misma pregunta, diciéndole que tiene 15 minutos para conseguir la respuesta.
El asistente sale a buscar la respuesta y encuentra a su secretaria pintándose las uñas, le pasa la pregunta y como esta tampoco sabe, le da 10 minutos para que se la responda.
La secretaria se va al sótano donde está el auxiliar general de la dependencia. El hombre esta en mangas de camisa tratando de arreglar la mortecina iluminación del lugar, hay un cerro de papeles en el escritorio, su impresora está generando unos largos listados, su computador procesando algún trabajo importante, los teléfonos suenan para hacerle todo tipo de consultas... Sin importar lo ocupado que se encuentra el pobre hombre, la secretaría del asistente le lanza la pregunta advirtiéndole que se la debe contestar en 5 minutos.
- Si el Director General hace el amor соn una de sus secretarias, ¿Es trabajo o diversión?
-¡ Es Diversión! -contesta el auxiliar inmediatamente sin siquiera voltear a mirar a la secretaria.
- Pero, ¿Como puedes llegar a esa conclusión tan rápidamente? -pregunta la secretaria un poco incrédula.
-¡ Fácil! Porque si fuera trabajo, a esa secretaria ya me la tendrían aquí desnuda sobre mi escritorio...!
Un argentino, un mejicano y un gallego estaban trabajando en la construcción de un edifício de 40 pisos.
A la hоrа del almuerzo, empiezan a abrir sus Tuppers y el argentino, muy irritado, dice:
- ¡Sanguche de jamón y queso otra vez! ¡Si mañana abro el Tupper y encuentro sanguche de jamón y queso, me tiro desde acá arriba!
El mejicano abrió su Tupper y gritó:
- ¡Tacos соn chile de nuevo, manitos! ¡Si mañana mi almuerzo son tacos соn chile, me tiro desde acá!
El gallego abrió el suyo y dijo:
- ¡Sardinas de nuevo, соñо! No! ¡Si mi sandwich de mañana es de sardinas, me tiro yo también!
Al otro día el argentino abrió su Tupper, vió el sandwich de jamón y queso y saltó hacia la muerte.
El mejicano abrió su Tupper, vió los tacos соn chile y saltó también.
El gallego abrió el suyo, vió que su sandwich era de sardinas y salto al vacío.
En el entierro de los tres, la mujer del argentino lloraba sin consuelo diciendo:
- Si yo hubiese sabido cuanto él estaba cansado de comer sandwichs de jamón y queso, no le hubiera
Preparado nunca mas eso!
La mujer del mejicano también lloraba y se lamentaba:
- Yo le podría haber preparado frijoles! ¡No me di cuenta cuanto él estaba odiando comer los tacos соn chile!
Todos se dieron vuelta hacia la esposa del gallego:
- ¡A mi no me miren, él siempre se preparó su propio almuerzo!