Hay una computadora en la farmacia que puede diagnosticar cualquier cosa, mucho más rápido y más barato que un doctor. Pones una muestra de tu orina y la computadora te diagnostica tu problema, y te sugiere qué hacer. Además, sólo cuesta 5 pesos.
El hombre llenó un frasco соn orina y fue a la farmacia. Encontró la computadora y puso la muestra de orina dentro de la máquina. Luego depositó los 5 pesos en la ranura. La computadora comenzó a hacer ruidos, a encender y apagar varias luces, y luego de una pequeña pausa, por una ranura salió un papel que decía:
"Ud. tiene hombro de tenista.
Frote su brazo соn agua caliente y sal.
No haga esfuerzos físicos de magnitud.
En dos semanas va a estar mucho mejor."
Más tarde, decidió probar si la computadora podía ser engañada. Mezcló agua de la canilla, un poco de саса del реrrо, un poco de pis de la hija y su mujer. Para terminar, se masturbó y puso su sемеn en la extraña mezcla. Fue a la farmacia, encontró la computadora, y le puso la mezcla, además de los 5 pesos. Después de los sonidos y luces de rigor, la máquina imprimió el siguiente análisis:
"Su agua es demasiado impura: Cómprese un purificador.
Su реrrо tiene parásitos: Dele vitaminas.
Su hija se droga: Intérnela en un instituto de rehabilitación.
Su esposa está embarazada: Y no es suyo. Consiga un abogado.
Y si no deja de masturbarse, no se le va a curar nunca el hombro."
Un hombre que tiene un tic nervioso que le hace guiñar un ojo, pide trabajo como vendedor en una agencia de viajes.
- Según su currículum, veo que usted está más que cualificado para este trabajo - dice el jefe de personal - pero, desgraciadamente, no podemos contratar a un vendedor que esté constantemente guiñando el ojo a los clientes.
- Pero espere - dice el hombre- si me tomo dos aspirinas dejo de guiñar el ojo.
- Muéstreme - dice el jefe de personal.
Entonces el hombre se mete la mano en el bolsillo del pantalón y saca una cantidad enorme de condones de todas formas y colores, finalmente encuentra un par de aspirinas y al ratito de tomarlas deja de guiñar el ojo.
- Es excelente que haya dejado de guiñar el ojo - dice el jefe -, pero no podemos tener vendedores que sean unos mujeriegos.
- ¿Qué quiere decir? - pregunta el hombre -, yo estoy felizmente casado.
- ¿Y cómo explica todos esos condones?, dice el jefe.
- Ah, eso ... - dice el hombre - haga usted la prueba de ir a una farmacia y pedir aspirinas guiñando el ojo?
Un muchacho va a la farmacia y le dice al farmacéutico:
- Señor, deme un preservativo. Mi novia me ha invitado a comer esta noche a su casa, ya venimos saliendo tres meses y está que se me chorrea a cada rato, la pobre está calentísima y parece que ya quiere que le ponga el termómetro.
El farmacéutico le despacha el preservativo, el jovencito sale de la farmacia y regresando le dice:
- Señor, mejor deme otro, porque la hermana de mi novia también está buenísima y me manda unas cruzadas de piernas terribles, le veo hasta las entrañas, así que parece que también quiere algo y como voy a ir a comer a su casa ...
El farmacéutico le da el segundo y el arrogante muchachito vuelve a regresar y dice:
- Mire señor, mejor deme otro más, porque la mamá de mi chica está recontrabuena. La vieja, cuándo no está a la vista mi enamorada, me para toqueteando y me manda unas insinuaciones, que me tienen lосо y como me han invitado a comer ...
Llega la hоrа de la comida, y el muchacho sentado a la mesa соn su chica, tiene al lado, la hermana y a la mamá al frente. En es instante entra el papá de la chica y se sienta también a la mesa; el muchacho baja inmediatamente la cabeza, une las manos y empieza a rezar:
- Señor, bendice estos alimentos,... bbzzz, bbzzz,bbzzz, ..... te damos gracias por estos alimentos...
Pasa un minuto y el muchacho seguía соn la cabeza baja, rezando:
- Gracias Señor por estos dones, bbzzz, bbzzz, bbzzz....
Pasan cinco minutos y seguía:
- Bendice Señor este pan, bbzzz, bzzz, bbzzz ...
Pasan más de diez minutos y el muchacho seguía соn la cabeza baja, rezando.
Todos se miran sorprendidos y la enamorada le dice al oído:
- Mi amor, no sabía que fueras tan creyente.
- Y yo no sabía que tu papá era el farmacéutico!!!!!
Conclusión:
No comente los planes estratégicos de la empresa a desconocidos, porque la infidencia puede destruir su propia organización.