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Un indio, educado en la ciudad, vuelve a la remota reserva tras la muerte de su padre y es nombrado jefe de la tribu. Inmediatamente, los indios le consultan si el invierno iba a ser frío. El nuevo jefe al no conocer los trucos indígenas, mira el cielo y no puede adivinar qué iba a suceder. Para no dudar dijo que el invierno iba a ser frío y que debían recoger leña para sobrellevarlo. Unos días después, preocupado, llamo al servicio meteorológico соn su celular:
- ¿Me puede informar si el invierno va a ser frío?
- Aparentemente, el invierno va a ser frío - le contestaron.
El jefe volvió соn su tribu y ordenó que juntaran mas leña aún, para estar preparados. Una semana después volvió a llamar al servicio meteorológico:
- ¿Me puede informar si el invierno sera muy frío?
- Será un invierno muy frío, le volvieron a contestar.
El nuevo jefe, preocupado, volvió соn su tribu y ordeno que juntaran mucha mas leña, porque seria un invierno muy frío.
A las dos semanas el jefe llama nuevamente al servicio meteorológico:
- ¿Ustedes están seguros que el próximo invierno va a ser muy frío?
- Si señor -dice el meteorólogo- será uno de los inviernos mas frío que se hayan visto.
- ¿Y cómo pueden estar tan seguros?"
- Y... porque los indios están recogiendo leña como locos.
En prisión Ud. pasa la mayor parte del tiempo en una celda de 2 x 2,50 m.
En el trabajo Ud. pasa la mayor parte del tiempo en un cubículo de 1,50 x 2 m.
En prisión Ud. tiene tres comidas diarias.
En el trabajo solo tiene una pausa para una y encima debe pagar por ella.
En prisión acortan su condena por buen comportamiento.
En el trabajo recompensan su buen comportamiento соn más trabajo.
En prisión, los guardias abren y cierran todas las puertas por Ud.
En el trabajo debe portar una tarjeta de seguridad y encima abrir y cerrar las puertas Ud. mismo.
En prisión puede ver televisión y jugar algunos juegos.
En el trabajo lo despiden por mirar televisión o jugar.
En prisión le ponen cadenas cuando necesitan llevarlo a algún lado.
En el trabajo le ponen cadenas.
En prisión, dentro de su celda, Ud. tiene su propio inodoro.
En el trabajo debe compartir el baño y suele tener que esperar su turno.
En prisión puede ser visitado por su familia y amigos.
En el trabajo ni siquiera puede telefonear a su familia.
En prisión no paga la luz, ni el agua, ni el gas y no necesita trabajar.
En el trabajo Ud. paga la luz, el agua y el gas соn su sueldo, pero eso después de que le descontaron los impuestos para mantener las cárceles.
En prisión, probablemente tenga un guardia sádico.
En el trabajo, siempre tendrá un jefe.
Un hombre ya maduro contrató una secretaria. Era una mujer joven, ingeniosa, gentil y, sobre todo, muy hermosa.
Un día, mientras tomaba dictado, notó que su jefe tenía la bragueta abierta.
Terminó el dictado y se dispuso a salir de la oficina cuando, antes de cerrar la puerta, dijo:
- Por cierto, señor, la puerta de su cuartel está abierta.
El hombre no entendió el comentario; no obstante, al poco rato se dio cuenta de que el cierre de sus pantalones estaba abajo.
Al hombre le hizo gracia la manera en la que su secretaria se había referido al pequeño incidente y decidió aprovechar la oportunidad para coquetear un poco, por lo que la llamó a su oficina:
- Dígame, señorita, cuando vio que la puerta de mi cuartel estaba abierta, ¿por casualidad no vio también a un soldado en posición de firme?
- ¡Oh, no, señor! Lo único que vi fue un veterano de guerra sin fuerzas echado entre dos viejas mochilas de campaña
Llega una secretaria llorando соn tremendo llanto a su oficina. El jefe preocupado, entra a la oficina de ésta para ver cuál era el problema.
¡ Ay, que tristeza!
¿ Qué te pasa, por qué lloras tanto?
¡ Ay, señor, esta mañana murió mi mamá, y estoy destrozada!
En verdad lo siento, si quieres, puedes irte a tu casa, supongo que no te has de sentir bien.
No señor, el trabajo me distraerá un poco y me sentiré mejor, gracias.
Bueno, estaré en mi oficina.
La secretaria se calma y se entretiene соn su trabajo, cuando de pronto, una llamada por teléfono le despierta el llanto, y se suelta a llorar de nuevo.
¿ Y ahora que pasa?, preguntó el jefe.
Ay señor, me acaba de hablar mi hermana, y a la pobre también se le acaba de morir su mamá.
Refieren las crónicas que en 1994 se celebró una competencia de remo entre Japón y la Argentina. Los remeros japoneses se destacaron desde el comienzo. Llegaron a la meta una hоrа antes que el equipo argentino.
De regreso en la Argentina, el Comité Ejecutivo se reunió para analizar las causas de tan desconcertante e imprevisto resultado. Las conclusiones fueron:
1) En el equipo japonés había un jefe de equipo y diez remeros.
2) En el equipo argentino había un remero y diez jefes de equipo.
La decisión pasó a la esfera de planificación estratégica, соn una reestructuración que calaría en lo más profundo de la delegación.
En 1995, producida la largada de la nueva competencia, el equipo japonés volvió a adelantarse desde el comienzo. Esta vez el equipo argentino arribó a la meta dos horas más tarde. El nuevo análisis del Comité Ejecutivo arrojó los siguientes resultados:
1) En el equipo japonés había un jefe de equipo y diez remeros.
2) En el equipo argentino, luego de los cambios introducidos por el Departamento de Planificación Estratégica, la composición era la siguiente:
- Un jefe de equipo.
- Dos asistentes del jefe de equipo.
- Siete jefes de sección.
- Un remero.
La conclusión del Comité fué unánime y lapidaria:
"El remero es un incompetente"
En 1996 se le presentó una nueva oportunidad al equipo argentino. El Departamento de Nuevas Tecnologías y Negocios había puesto en marcha un plan destinado a mejorar la productividad, introduciendo novedosas modificaciones en la organización que generarían, sin lugar a dudas, incrementos substanciales de efectividad, eficiencia y eficacia.
Serían la llave del éxito, el broche de oro de un trabajo que humillaría al mismísimo Peter Drucker.
El resultado fué catastrófico.
El equipo argentino llegó tres horas más tarde que el japonés.
Las conclusiones revelaron datos escalofriantes:
1) Para desconcertar, el equipo japonés optó por la alineación tradicional: un jefe de equipo y 10 remeros.
2) El equipo argentino utilizó una novedosa formación vanguardista, integrada por:
- Un jefe de equipo.
- Dos auditores de calidad total.
- Un asesor de empowerment.
- Un supervisor de downsizing.
- Un analista de procedimientos.
- Un tecnólogo.
- Un contador.
- Un jefe de sección.
- Un apuntador de tiempos.
- Un remero
Luego de varios días de agotadoras reuniones y profundo análisis, el Comité decidió castigar al remero quitándole "todos los bonos e incentivos por el fracaso alcanzado".
En la reunión de cierre, el Comité junto соn los accionistas representativos, concluyeron:
"Recurriremos a la contratación de un nuevo remero, pero a través de un contrato de outsourcing, соn el objeto de no tener que lidiar соn el sindicato y de no estar atado a convenios laborales anquilosados, que sin duda degradan la eficiencia y productividad de los recursos."
De la anterior historia se desprenden cuatro moralejas:
1) No hay justicia en los juegos olímpicos.
2) Existen japoneses соn mucha suerte.
3) Los argentinos no pasaban por un buen momento.
4) El remero era reactivo en lugar de ser proactivo. Era vago y no se apegó a la misión, visión, objetivos, estrategias y tácticas del sistema y por si fuera poco no supo trabajar en equipo.
Cuatro jóvenes recién graduados de prestigiosas universidades (MIT, Harvard, Sorbonne y Universidad de Buenos Aires) solicitan empleo en New York, en una gigantesca empresa multinacional. Al cabo de unos días los llaman para hacer entrevista соn el Director General.
Al llegar, el Director les indica que deberán responder a una única pregunta que, dependiendo de su respuesta, el candidato podría ser contratado.
El Director les pregunta:
- ¿Cuál es la cosa más rápida del mundo?.
A lo cual, el graduado del MIT contesta:
- El pensamiento.
Y el Director le pregunta:
- ¿Por qué?
El del MIT contesta:
- Porque un pensamiento ocurre casi instantáneamente.
El Director le indica que le encanta y cree que es una excelente respuesta.
Pasa entonces al graduado de Harvard, que contesta:
- Un parpadeo de ojos.
- ¿Y por qué?.
- Porque es tan rápido, que a veces ni sentimos cuando lo hacemos.
El Director se queda encantado.
Luego viene el graduado de Sorbonne y quien responde:
- Señor Director, la electricidad.
Cuando el Director le pregunta por qué, el de Sorbonne le responde:
- Porque cuando llegamos al interruptor de la luz, соn un ligero movimiento podemos prender una luz a 5 kilómetros de distancia.
- Excelente, responde el Director.
Cuando le toca el turno al argentino de la UBA, éste responde:
- Señor Director, la diarrea...
El Director, anonadado, le pregunta:
- ¿Qué dice? ¿Usted está bromeando?
A lo que el graduado contesta:
- No, señor, eso mismo, la diarrea. Fíjese que anoche tuve una diarrea tan fuerte que, antes de poder pensar, parpadear o encender la luz, ya me había cagado encima.
El Director determinó:
- El empleo es suyo.