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Gran reunión en el salón principal de la empresa, соn la presencia del Directorio y todos los empleados.
Toma la palabra el Presidente del Directorio:
- "Me es especialmente grato el estar aquí hoy, pues no es habitual que una persona haya conseguido en tan poco tiempo un ascenso tan vertiginoso en la empresa, fruto de sus condiciones naturales, su empeño en desarrollar productivamente su trabajo, su contracción al estudio, su versatilidad en la atención a los clientes y su excelente predisposición a la relación соn sus compañeros de trabajo y sus superiores. Parece ayer cuando, hace sólo cuatro años, un tímido Jorge Auzieta completaba su primer día de trabajo como cadete. Fue adquiriendo experiencia y demostrando poco a poco su capacidad y espiritu de sacrificio.
Empleado principal de Administración, Supervisor de Tesorería, Jefe de Proveedores, y Sub Gerente de Administración General fueron sucesivos escalones en su carrera interna, que se ve cristalizada hoy соn su nombramienmto en el puesto de Gerente General de Administración. Me sumo a la complacencia de todos, y antes de estrechar al Sr. Auzieta en un profundo abrazo de felicitaciones, le cedo la palabra para que exprese lo que siente en este momento tan especial."
Toma la palabra el Sr. Auzieta, visiblemente emocionado, y соn palabras conmovedoras contesta:
- Gracias... Papá!
Un soldado norteamericano, después de haber permanecido año y medio en el Vietnam, consigue una licencia de quince días. Lосо de alegría llega a Chicago, donde su mujer le recibe соn grandes muestras de afecto. Después de una velada muy animada, se duermen enervados y felices. Pero, hacia el alba, la mujer comienza a soñar en voz alta y grita:
-¡ Querido, están llamando! ¡Es mi marido! Y el soldado reacciona inmediatamente, movido por la fuerza de la costumbre, salta de la cama, recoge sus ropas y corre a esconderse en el armario.
Están todos los pasajeros en la sala de embarque esperando la salida del vuelo.
De repente llega el copiloto impecablemente uniformado соn anteojos oscuros y un bastón blanco tanteando el camino. La empleada de la compañía aclara que, si bien es ciego, es el mejor copiloto que tiene la Empresa.
Al poco rato llega el piloto, соn el uniforme impecable, anteojos oscuros y un bastón blanco asistido por dos azafatas. La encargada de la sala aclara que, también, el piloto es ciego pero que es el mejor piloto que tiene la Compañía y que, junto соn el copiloto, hacen la dupla más experimentada.
Con todos a bordo, el avión comienza a carretear, tomando cada vez más velocidad y соn los pasajeros aterrorizados.
El avión sigue tomando velocidad pero no despega; continúa la carrera y sigue en tierra.
Cada vez el final de pista está más cerca y en una explosión de histeria general los pasajeros comienzan a gritar como poseídos.
En ese momento el avión milagrosamente toma altura, entonces el piloto le dice al copiloto:
-¡ El día en que los pasajeros no griten, nos hacemos мiеrdа!
El café es importante
Dos leones huyeron del jardín zoológico. En la huída cada uno partió соn rumbo diferente. Uno fue para la selva y el otro para el centro de la ciudad. Los buscaron por todos lados, y nadie los encontró. Después de un mes y para sorpresa de todos, volvió el león que había huído para la selva. Regresó flaco, famélico y afiebrado.
Fue reconducido a la jaula.
Pasaron ocho meses y nadie se acordó del león que había partido para el centro de la ciudad hasta que un día el león fue recapturado y llevado al zoo. Estaba gordo,sano,vendiendo salud.
Al ponerlos juntos , el león que huyó para la selva le pregunta a su colega:
-¿ Cómo estuviste en la ciudad tanto tiempo y regresas tan bien de salud? Yo que fuí a la selva, tuve que regresar porque casi no encontraba que comer.
El otro león le explicó:
- Me armé de coraje y fuí a esconderme a una Repartición Pública. Cada día me comía a un funcionario y nadie advertía su ausencia.
-¿ Y por qué regresaste? ¿Se acabaron los funcionarios?
-¡ Nada de eso! Los funcionarios públicos nunca se acaban. Sucede que cometí un error gravísimo. Ya había comido a un director general, dos superintendentes, cinco adjuntos, tres coordinadores, diez asesores, doce jefes de sección, quince jefes de sección, cincuenta secretarias, docenas de funcionarios, y nadie los dió por faltantes.
Pero el día que me comí al cadete que servía el café... se pudrió todo!