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Un ateo estaba paseando en un bosque, admirando toda la belleza de la naturaleza .
- Pero ¡qué árboles majestuosos! ¡Qué poderosos ríos! ¡Qué bellos animales! iba diciendo a medida que caminaba a lo largo del río.
Luego escucha un ruido en los arbustos detrás de él.
Se volteó para mirar.
Fue entonces que vio un enorme oso-pardo caminando en su misma dirección. Se largó a correr lo más rápido que pudo.
Miró por encima del hombro y vio que el oso estaba demasiado cerca. ¡Aumentó la velocidad!
Era tanto su miedo que los ojos se le llenaron de lágrimas.
Fue entonces que se tropezó y cayó desamparado. Rodó por el suelo. Rápidamente, intentó levantarse, pero
El oso ya estaba sobre él, procurando agarrarlo соn su fuerte pata izquierda y соn la otra pata, lo trataba de agredir ferozmente.
En ese preciso momento, el ateo exclamó: Oh, ¡Dios mío!
Entonces el tiempo paró. El oso se quedó sin reacción. El bosque se sumergió en total silencio.
Hasta el río paró de correr. A medida que una luz clara brillaba, una voz venía del cielo diciendo:
Tú negaste mi existencia durante todos estos años, enseñaste a otros que yo no existía, y redujiste la creación a un accidente cósmico.
¿ Esperas que yo te ayude a salir de este apuro?
¿ Debo esperar que tengas fé en mí?
El ateo miró directamente a la luz y le dijo:
Sería, de hecho muy hipócrita de mi parte, pedir que, de pronto, me pases a tratar como un creyente.
Más tal vez
¿pudieras convertir al oso y hacerlo cristiano?
Muy bien, dijo la voz. La luz desapareció. El río volvió a correr y los sonidos del bosque regresaron.
Entonces el oso recogió sus patas, las juntó en actitud de oración, hizo una pausa, bajó la cabeza y dijo:
Señor, bendice este alimento que ahora me voy a comer. Amén
Había un francés, un gringо, y un mexicano, eran amigos y al regresar de una cantina en su auto chocan y todos mueren, como se portaron mal en su vida todos se fueron al infierno, al llegar los recibe el diablo y les dice:
Tienen una oportunidad de ir al cielo.
Ellos preguntan que cuál y él les contesta:
Diganme la primera letra de su nombre, y si lo adivino se quedan aquí, pero sino lo adivino, se van al cielo.
Comenzamos contigo le dijo al gringо:
¿ Соn qué letra empieza tu nombre?
Con la b.
Te llamas Bill.
Adivinaste, te quedarás aquí.
Sigues tú francés.
Mi nombre empieza соn la letra f.
Te llamas franchesco.
Oui, adivinaste te quedas aquí, a ver tú mexicano, ven acá.
Dígame su merced.
¿ Соn qué letra empieza tu nombre?
Con la g.
Te llamas Gerardo.
No señor.
Geronimo.
Tampoco.
Gonzálo, Gabriel, ya he dicho varios nombres que empiezan соn g y no adivino, así que te vas al cielo, pero antes de irte dime, ¿Cómo te llamas?
Pues, Gelipe.
El día que James Bond murió, llega al cielo y San Pedro pregunta:
- ¿Cómo te llamas?
- Bond, James Bond.
- ¡Todos dicen lo mismo!, te voy a hacer una prueba, si la pasas te creo. Entra a ese cuarto, lleno de gente y me traes a Adán...
- Pasados unos minutos, James Bond, sale соn Adán. Sorpendido San Pedro pregunta: ¿Cómo lo hiciste?
- Fue muy fácil, era el único que no tenía ombligo.
- San Pedro vuelve a meter a Adán y ordena a todos que se cubran el estómago. Vuelve a retar a Bond. A los cinco minutos sale nuevamente соn Adán.
- ¿Pero cómo lo hiciste ahora?
- Era el único que no tenía costilla.
- Esta bien, la última prueba... San Pedro viste a todos igual y reta nuevamente a Bond.
Esta vez a los diez minutos, se escuchan gritos e insultos... Por fin nuevamente sale Bond соn Adán.
- ¡No lo puedo creer, tu eres James Bond!, pero dime ¿cómo lo hiciste?
- Fue fácil, me empecé a саgаr en la madre de todos los presentes y el único que no se ofendió fue este.
Un tío que está en el cielo le pregunta a San Pedro:
- San Pedro, ¿qué hay hoy de cenar?
- Una loncha de jamón york y un yogur.
- Pero cómo va a ser eso -dice el tío- si noto yo por aquí un olorcillo muy rico...
- Pues aquí no es -replica San Pedro- será en el infierno o en el purgatorio, porque hoy de cenar hay una loncha de jamón york y un yogur.
El tío se baja al infierno y ve que se han montado un pedazo de barbacoa; se pasa de vuelta por el purgatorio y ve que se están tomando unas cervecitas mientras se preparan una paella. Cabreado, tira para el cielo y le dice a San Pedro:
- San Pedro, vaya tela, en el infierno una barbacoa, en el purgatorio, una paella que no veas, y aquí, en el cielo, una мiеrdа de loncha de jamón york y un yogur, anda tío, enróllate, haz una cena en condiciones.
- ¡Que no!
- ¡Venga ya hombre!
- ¡Que no leches!, que para cuatro que somos no me pongo yo a guisar.