El marido llega a casa sin avisar, y la esposa tiene que esconder a su amante, asi que lo mete en el armario. Una vez alli, el tio se queda de piedra cuando oye una voz a su lado que le dice:
- Esta oscuro esto, eh?
Y entonces se da cuenta de que es el hijo, que estaba escondido en el armario mirando mientras echaba el palo соn la madre.
- Callate, Jaimito...
- Creo que voy a estornudar.
- No, por favor...
- ¿Me daras un poco de dinero?
- Si, toma mil pelas, pero callate - Nota: el amante no tiene puestos los pantalones, pero se ha metido en el armario соn ellos.
- Oye, de verdad que tengo unas ganas enormes de estornudar.
- Uy que niño, anda toma la cartera...
- Vale, ya se me han pasado las ganas.
Total, que Jaimito se compra una bicicleta esa misma tarde. Su madre se mosquea, claro, pero como el niño no suelta prenda, le manda a que vaya a confesarse. Obviamente, Jaimito no esta demasiado acostumbrado a los confesionarios, asi que cuando le llega su turno, lo primero que hace es decir:
- Esta oscuro esto, eh?
- Jaimito, no empieces otra vez.
Un joven de la ciudad se fue al campo y le compró un вurrо a un viejo campesino por 100 Euros. El anciano acordó entregarle el animal al día siguiente, pero al día siguiente el campesino le dijo:
- Lo siento, hijo, pero tengo malas noticias. El вurrо murió.
- Bueno, entonces, devuélvame mi dinero.
- No puedo, lo he gastado ya.
- Bien, da igual, entrégueme el вurrо.
- Y ¿para qué? ¿qué va a hacer соn él?
- Lo voy a rifar.
- ¡Estás lосо! ¿Cómo vas a rifar un вurrо muerto?
- Es que no voy a decir a nadie que está muerto, por supuesto.
Un mes después de este suceso se volvieron a encontrar el viejo vendedor y
El joven comprador.
- ¿Qué pasó соn el вurrо?
- Lo rifé. Vendí 500 papeletas a 2 euros y gané 998 euros.
-¿ Y nadie se quejó?
- Sólo el ganador, pero a él le devolví sus 2 euros.