Chistes y anecdotas de Comidas
Un avión cae en la selva y entre los pasajeros sobrevivientes hay pastusos y un caleño.
Optan por quedarse dentro del avión, pero pasaron 3 días y se acabó la comida. Se reunieron dejando al caleño en un rincón diciéndole:
- Por unanimidad te nombramos como representante para que vayas a conseguir alimento para todos.
- ¿Yo? ¡Pero si sólo tengo este cuchillito!
- Así es caleño, la cosa es que ni siquiera te podrás llevar el cuchillo pues tendrás que dejárnoslo ya que nosotros tenemos que cortar y preparar lo que vayas cazando.
Sacan al pobre caleño del avión empujándolo y éste agarra un pedazo de madera y les deja la navaja. Se va por la selva. Pasan varias horas y no regresa. De repente se asoman todos por las ventanillas y ven al caleño corriendo como el diablo, perseguido por un enorme y feroz león. Todos están de acuerdo que por más que odien al caleño, no lo pueden dejar morir, así que se ponen cerca de la puerta para abrirla en el último segundo ... Viene el caleño соn todo lo que puede, se acerca al avión, los de adentro abren la puerta, el caleño se agacha y en ese mismo instante el León da un salto, cayendo éste dentro del avión. El caleño se levanta, cierra la puerta y les grita:
- ¡Vayan pelándolo ... que voy a buscar otro!
Un argentino, un mejicano y un gallego estaban trabajando en la construcción de un edifício de 40 pisos.
A la hоrа del almuerzo, empiezan a abrir sus Tuppers y el argentino, muy irritado, dice:
- ¡Sanguche de jamón y queso otra vez! ¡Si mañana abro el Tupper y encuentro sanguche de jamón y queso, me tiro desde acá arriba!
El mejicano abrió su Tupper y gritó:
- ¡Tacos соn chile de nuevo, manitos! ¡Si mañana mi almuerzo son tacos соn chile, me tiro desde acá!
El gallego abrió el suyo y dijo:
- ¡Sardinas de nuevo, соñо! No! ¡Si mi sandwich de mañana es de sardinas, me tiro yo también!
Al otro día el argentino abrió su Tupper, vió el sandwich de jamón y queso y saltó hacia la muerte.
El mejicano abrió su Tupper, vió los tacos соn chile y saltó también.
El gallego abrió el suyo, vió que su sandwich era de sardinas y salto al vacío.
En el entierro de los tres, la mujer del argentino lloraba sin consuelo diciendo:
- Si yo hubiese sabido cuanto él estaba cansado de comer sandwichs de jamón y queso, no le hubiera
Preparado nunca mas eso!
La mujer del mejicano también lloraba y se lamentaba:
- Yo le podría haber preparado frijoles! ¡No me di cuenta cuanto él estaba odiando comer los tacos соn chile!
Todos se dieron vuelta hacia la esposa del gallego:
- ¡A mi no me miren, él siempre se preparó su propio almuerzo!
En un pueblo, en el que abundaba el trabajo y la comida, un perezoso estaba a punto de morir de hambre. Se reunieron el alcalde, el párroco, el consejo municipal y el defensor del pueblo, y por unanimidad acordaron enterrar vivo al perezoso; porque para el pueblo sería un desprestigio que alguien muriera de hambre.
Cogieron cuatro orillos, armaron un cajón, metieron al moribundo, y salieron соn él rumbo al cementerio. Una señora preguntó:
-¿ Quién murió?
- Nadie,le respondieron.
- ¿Y entonces a quien llevan ahí?
- Al perezoso que lo vamos a enterrar vivo antes de que muera de hambre.
- No, no, no hagan eso,yo соn mucho gusto regalo un bulto de panela
. Otra señora regaló 100 gallinas; un señor, puso una carga de arroz, más un bulto de papas; un hacendado donó un barril de leche, 50 arrobas de queso, una carga de plátanos y otra de yucas. Todos, todos, todos los paisanos donaban, donaban y donaban comida por montones.
Cuando iban llegando al cementerio desistieron del entierro porque el moribundo ya tenía comida suficiente para 100 años.
El perezoso sacó la cabeza, y preguntó:
- ¿Quién va a cocinar todo eso?
- Pues, usted,le contestaron.
Y el hombre exclamó:
- Entonces? ¡que siga el entierro!