Un hombre mayor, italiano, que vivía en las afueras de Nápoles, fue a la iglesia local a confesarse.
Cuando el sacerdote abrió el tablero del confesionario, el hombre dijo:
- Padre... Durante la Segunda Guerra Mundial, una mujer bonita golpeó a mi puerta y me pidió que la escondiera del enemigo. Así que yo la escondí en mi altillo.
- ¡Esa fue una cosa maravillosa que has hecho, hijo -contesta el sacerdote- No tienes la necesidad de confesar eso.
- No Padre, es que ella empezó a agradecerme соn "favores sexuales".
- Estando en gran peligro y bajo esas circunstancias, dos personas pueden estar muy tentadas a actuar así. Pero si lo sientes verdaderamente, estás perdonado de hecho.
- Gracias, Padre. Esa es una gran carga que le saca a mi alma. Pero tengo una duda más.
- ¿Y cuál es, hijo?
- ¿No cree que debería decirle que la guerra ha terminado?
Un grupo de profesores es invitado por el ministerio de educación de su país a realizar un viaje por todo su país en avión. Los profesores encantados соn la invitación.
Cuando están en el avión antes de despegar se escucha una voz que les dice: Profesores, los invitamos a probar este avión que ha sido construido por sus alumnos. Hubo un minuto de silencio y posteriormente gritos y ruidos producto del escape despavorido de los profesores. Solo un profesor se quedo sentado y tranquilo en todo el avión.
El capitán le pregunta: Ud. es el único que no ha tenido miedo en volar en este avión construido por sus alumnos. Lo felicito.
El profesor responde:
Es que esto ha sido fácil.
Primero yo conozco muy bien a mis alumnos y sé muy bien de lo que son capaces...
Y este avión ni siquiera logrará moverse, menos logrará despegar.