Skip to main content
Un hombre mayor, italiano, que vivía en las afueras de Nápoles, fue a la iglesia local a confesarse.
Cuando el sacerdote abrió el tablero del confesionario, el hombre dijo:
- Padre... Durante la Segunda Guerra Mundial, una mujer bonita golpeó a mi puerta y me pidió que la escondiera del enemigo. Así que yo la escondí en mi altillo.
- ¡Esa fue una cosa maravillosa que has hecho, hijo -contesta el sacerdote- No tienes la necesidad de confesar eso.
- No Padre, es que ella empezó a agradecerme соn "favores sexuales".
- Estando en gran peligro y bajo esas circunstancias, dos personas pueden estar muy tentadas a actuar así. Pero si lo sientes verdaderamente, estás perdonado de hecho.
- Gracias, Padre. Esa es una gran carga que le saca a mi alma. Pero tengo una duda más.
- ¿Y cuál es, hijo?
- ¿No cree que debería decirle que la guerra ha terminado?
En las cercanías del aeropuerto el Capitán dice:
- ¡Aquí AIH346 a torre de control!, solicito permiso de aterrizaje.
- Aquí torre de control, AIH346 proceda por pista 23N.
En la cabina el Capitán dice:
- ¡Demonios!, siempre hemos aterrizado en la 14W, ¿Dónde está la 23N?
Y el copiloto responde:
- Ahí la tienes, que corta que es.
- ¡Corcholis!, dice el Capitán, pero que corta es. Iniciando aproximación. Invirtiendo motor uno, dos. Invirtiendo todos los motores, freno aerodinámico al máximo, bloqueo ruedas.
El Avión toca pista y para justo al final. El Capitán vuelve a decir:
- ¡Rayos!, que corta que era.
A lo que el copiloto contesta:
- Corta, cortísima, pero mira, ¡Que annnncha que era!